Volvimos para quedarnos, seguir tocando y también para crecer

“Volvimos para quedarnos”, dijeron a coro los Arbol, y habrá que creerles. La banda de Haedo que luego de su regreso a los escenarios después de siete años supo cultivar la popularidad en distintos puntos de Latinoamérica, ofrecerá una serie de recitales por el país para reencontrarse con su público y mostrar que volvió con toda la fuerza de ayer. La cita en Rosario es este sábado, a las 22, en Mono Club de Música (Santa Fe 2398).

La banda liderada por Pablo Romero lanzará su vuelta al ruedo este viernes en la sala porteña Teatro Vorterix ; el sábado tocará en la ciudad, el domingo irá a Piedras Blancas, en Santa Fe; y el viernes 13 en Club Paraguay, de Córdoba.

Luego del impasse de siete años que Pablo Romero (voz y guitarra), Hernán Bruckner (guitarra, teclados, melódica y charango), Sebastián Bianchini (bajo y stick) y Martín Millan (batería) se tomaron en 2010, el combo lanzó dos sencillos nuevos “Tiembla el piso” y “La vida es todo lo que vos quieras”.

Romero, cantante de la banda que durante estos últimos dos años recorrió distintos puntos de Latinoamérica y también ofreció shows en la Argentina, pasa la mitad del año en México y la otra en su país natal, y esa situación cobra un lugar central en esta nueva etapa del cuarteto de zona Oeste.

—¿En qué momento se encuentra Arbol?

—Estamos muy contentos de volver a tocar en Buenos Aires y en todo el país. Venimos trabajando más de 30 canciones y confeccionando la lista de temas a través de lo que la gente nos dice por las redes. Es un show que ellos quieren escuchar y nosotros queremos tocar. Volvimos para quedarnos.

—¿Qué propone esta nueva etapa de la banda?

—Estamos trabajando canciones nuevas. Tenemos cinco inéditas que vamos a ir publicando este año, pero estamos viendo cómo difundirlas y en qué plataformas. Tenemos temas con nuestro sonido clásico, pero con la participación de varios músicos como Alejandra Moreno, del grupo stoner de chicas Ruido Rosa; el rapero Long Shot, Juan Manuel Torre Blanca y Quique, de Café Tacuba. También tenemos un cover de Little Jesus, un grupo mexicano que nos gusta mucho, y volvimos a la producción de Gustavo Santaolalla, que es nuestro referente.

—¿”Tiembla el piso” y “La vida es todo lo que vos quieras” es una radiografía de esta nueva etapa?

—Con estos dos sencillos nos metimos en algo nuevo que fue trabajar con máquinas, con otros sonidos. Nos parece interesante siempre buscarle la vuelta, somos bastante inquietos, no queremos clavarnos en un estilo, somos camaleónicos y tenemos una cosa bastante lúdica. Las canciones que estamos por estrenar tienen impronta de los artistas mexicanos que participaron, pero a lo largo de los años Arbol fue cambiando e implementando nuevas formas de interpretar y ejecutar las canciones.

—¿Por dónde va esta nueva forma?

—No puedo adelantar mucho, pero la canción que hacemos con Gustavo (Santaolalla) tiene un tinte que no habíamos abordado antes, una especie de folk. El sonido va por todos lados, hay canciones bastante hardcore en las que sumamos máquinas y baterías con otros beats, está el Arbol más clásico y también el renovado, marcado por el sonido de los últimos dos sencillos. El estilo musical es una connotación que se define de acuerdo a lo que queremos contar, las letras le dan el marco a la música y viceversa.

—En esta vuelta, ¿qué tienen para contar?

—Contamos lo que nos va pasando. Por ejemplo “Tiembla el piso” habla justamente de lo que sucede cuando pasa eso. El lugar físico en el que uno está condiciona la composición, y en ese momento quise contar lo que se sentía en México cuando rechinaba todo. Y “La vida…” habla de que uno tiene que tener la convicción porque tarde o temprano y con trabajo se da; uno es la meta que se pone.

—¿Y cuál es la meta de este nuevo Arbol?

—Arbol volvió para quedarse, seguir tocando y creciendo. Estamos muy afianzados como músicos y hermanos de la vida. Ahora pasa mucho por las redes sociales, conocemos grupos nuevos y frescos como Ca7riel y Paco Amoroso, Indios, Bandalos Chinos, y aprendemos de ellos, es una retroalimentación. Nutrirse es importante porque en estos años la escena vivió un recambio y ahora que volvimos a involucrarnos, tenemos que jugar con todo esto.

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