Requieren 20 años de cárcel para el acusado de asesinar a un pariente

El homicidio de un joven de 25 años que había salido de prisión ocho meses antes, baleado cuando tres de sus primos le reclamaban el robo de un celular, comenzó a debatirse ayer en un juicio oral y público. El fiscal Adrián Spelta solicitó 20 años de prisión para Juan Ramón Sandoval, a quien le atribuyen haber efectuado un disparo letal al pecho de la víctima durante una discusión en el barrio San Francisquito, donde ambos vivían a escasa distancia. La defensa del acusado planteó que se trató de un disparo en legítima defensa y sin intención de causar la muerte.

Esas dos posiciones quedaron expresadas ayer ante el tribunal conformado por los jueces Pablo Pinto, Ismael Manfrín y Facundo Becerra. El juicio arrancó ayer en la sala 8 del Centro de Justicia Penal.

Sandoval llegó al debate acusado como autor del crimen de Héctor Iván Torres, de 25 años, a quien lo unía una relación de parentesco porque las abuelas de ambos son hermanas. Spelta, en reemplazo de su par Luis Schiappa Pietra, pidió para él una condena a 20 años de prisión por los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma de uso civil.

Como la autoría no está discutida, adelantó que en el juicio se discutirá si existió una justificación por legítima defensa, algo que el encargado de la acusación niega.

Parientes y vecinos

El crimen ocurrió el 31 de octubre de 2016 alrededor 8 de la mañana en Virasoro al 3700. En su alegato de apertura Spelta explicó que en el hecho hubo otros dos involucrados que aceptaron condenas a través de procedimientos abreviados (ver aparte).

El fiscal dijo que la pelea se desató a las 7.30 cuando Gastón Pinto fue a buscar Torres a su casa para reclamarle por el robo de un celular en la casa de su abuela, tía de la víctima.

“Torres dijo «yo no tengo nada» pero Pinto no se quedó conforme. Sacó un arma y gatilló dos veces sobre la cabeza de una de las hermanas de Torres”, relató Spelta. Ante esta situación, según dijo, Torres buscó una cuchilla para defenderse y entonces Pinto le disparó a las piernas. Mientras la víctima intentaba resguardarse su primo fue a buscar a los hermanos Sandoval, que en ese momento estaban trabajando a tres cuadras de allí en el Mercado de Productores de Rosario.

“A los pocos minutos volvieron y ahí Juan Ramón Sandoval se apersonó con una pistola frente a la casa de Torres. Sin mediar palabra le disparó en varias oportunidades a medida que se iba acercando. Estaban en la vereda cuando recibe el impacto que le ocasiona la muerte minutos más tarde en el Heca”, describió el fiscal.

Cuatro balazos

Torres había salido en libertad en marzo de ese año de la cárcel de Coronda luego de haber cumplido una condena a siete años de prisión por un delito que entonces no fue precisado.

En aquel momento sus vecinos contaron a este diario que luego de la balacera la víctima escapó corriendo a su casa, situada enfrente del lugar del ataque, del lado de la numeración impar, y se desplomó agonizante en el baño. Su padre lo subió a un auto y lo llevó hasta el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) pero murió a causa de una hemorragia masiva de tórax. Había recibido cuatro balazos, dos en el pecho. En el lugar los efectivos de la Policía de Investigaciones recogieron cinco vainas servidas calibre 22.

El fiscal dijo que respaldaría su acusación con los dichos de las dos hermanas de Torres, quienes fueron las primeras en declarar. Una de ellas dijo que en el primer incidente Pinto “intentó disparar en dos oportunidades sin que saliera la bala” y que luego vio a Sandoval dispararle a su hermano “hasta quitarle la vida” mientras Pinto tiraba en otra dirección.

Otra mirada

El defensor Marcelo Piercecchi describió la secuencia de otra manera. Dijo que aquella mañana Torres llegó a su casa “amanecido” e irascible y que, según constató la autopsia, estaba bajo los efectos del consumo de alcohol, marihuana y cocaína. Contó que Juan Ramón Sandoval lo cruzó en ese estado cuando se iba a trabajar al mercado y trató de tranquilizarlo al notarlo nervioso.

La víctima vivía en Virasoro 3703 y justo enfrente vivían la madre y la abuela del acusado, detalló el abogado. “Esa mañana Torres estaba amanecido, agresivo. Entró al domicilio de Virasoro 3704 y le robó a la abuela de Sandoval un porrón de cerveza de un pequeño negocio que hay en la casa y además se llevó el celular que pertenecía a Mauro Gastón Pinto”, dijo Piercecchi. Al advertir el robo, Pinto fue a reclamarle su celular a Torres, quien “ya tenía dos cuchillos en sus manos” y “los estaba exhibiendo en el medio de la calle. Incluso uno de los testigos, al intentar interceder, fue alcanzado por una cuchilla que le cortó un brazo. Debió ser asistido por esa herida y quedaron servilletas de papel con restos de sangre en la vereda”.

“Además —continuó el defensor— de la locura que tenía Torres se autolesionó con una de las cuchillas. Esto motivó que Pinto, temiendo ya por la vida de la abuela y de los otros familiares, fuera al mercado a buscar a sus primos Sandoval en auxilio de la situación”.

Según relató Piercecchi, a Sandoval le contaron que Torres estaba tan exaltado que le había pegado a un árbol e intentado cortarlo con un cuchilla”. Según esta versión, Sandoval corrió hasta su casa preocupado al saber que su madre diabética estaba descompuesta y al llegar a Virasoro y Constitución se encontró con Torres, quien “lo empieza a correr con dos cuchillas”.

“Sin intención”

Sandoval, que vivía en Constitución y las vías, se resguardó en su casa de pasillo. Torres intentó entrar pero dio marchas atrás y entonces Sandoval, “en defensa propia, de su familia, de su abuela y de su mamá, vuelve a salir ya con un arma en la mano y lo vuelve a encontrar por Virasoro”.

Piercecchi indicó que en una audiencia previa el propio acusado reconoció que su primo intentó agredirlo y él disparó sin intención de provocarle la muerte, “simplemente para amedrentarlo”. Bajo esta descripción pidió la absolución o que su conducta se encuadre como un exceso en la legítima defensa, un delito de menor pena.

Dos condenados por participar

Otros dos involucrados en el homicidio de Héctor Iván Torres admitieron dos años atrás haber participado en el hecho al aceptar condenas en sendos procedimientos abreviados. Uno de ellos es Mauro Gastón Pinto, un primo de la víctima que vivía en la misma cuadra pero en la vereda de enfrente. El otro, Víctor Matías Sandoval, es un hermano del hombre que comenzaron a juzgar ayer. Ambos acusados acordaron sus respectivas condenas en octubre de 2017. En el caso de Pinto, aceptó una pena de cuatro años de prisión por la portación de un arma de uso civil más el delito de abuso de armas. Por su parte, Sandoval fue sentenciado a dos años y seis meses por la figura de portación.

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