Putin acorrala a la oposición con una represión sistemática de las marchas


represión. Pese al carácter pacífico de la marcha, se desplegó un dispositivo represivo intimidante en Moscú.


Una organización civil rusa denunció que las detenciones durante la protesta del sábado en Moscú en reclamo de elecciones transparentes y justas ascendieron a cerca de 1.400, lo que representa el mayor número de arrestos en una marcha opositora en Moscú en la última década. El mensaje del régimen de Vladimir Putin no podría ser más claro: a la luz del día y pese al carácter manifestamente pacífico de la marcha, hubo detenciones masivas y la intervención de un aparato policial imponente, como si Moscú hubiera podido sufrir saqueos vandálicos, al estilo de los que los “chalecos amarillos” propinaron al centro de París en meses pasados.

El portal de noticias y ONG OVD-Info, una de las fuentes más confiables que informan sobre detenciones y represión policial desde 2011, divulgó la última cifra de arrestos, 1400, y explicó que la mayoría fueron liberados con el correr de las horas, aunque 150 siguen presos. Las autoridades no solo no habían autorizado la protesta, sino que habían comenzado a detener a referentes opositores y organizadores de la manifestación días antes.

Fue el caso del opositor Alexei Navalny fue detenido y condenado el miércoles pasado a 30 días de cárcel por convocar a la protesta. Ayer, Navalny sufrió un extraño brote alérgico y debió ser internado en un hospital (ver aparte).

El motivo de la protesta era la denuncia de que el gobierno de Moscú prohibió la candidatura de 57 dirigentes independientes para las elecciones de la legislatura de la ciudad el próximo 8 de septiembre. Entre los 57 excluidos están los principales opositores al Kremlin: Liubov Sobol, que trabaja con el detenido Navalny; el ex diputado Dmitri Gudkov, el dirigente del partido liberal Yabloko Serguéi Mitrojin, e Ilia Yashin.

La protesta del sábado se produjo una semana después de una marcha similar —que reunió a entre 12.000 y 22.000 personas, según la Policía y los organizadores, respectivamente— bajo el mismo reclamo.

Imágenes difundidas por medios internacionales mostraron a policías golpeando con bastones, arrastrando por el piso y corriendo y atrapando a manifestantes que protestaban pacíficamente. Los manifestantes sólo pedían unas “elecciones justas y libres y una democracia real”.En concreto, que los candidatos opositores puedan participar en los comicios locales. “¡Esta es nuestra ciudad!”, clamaban los ciudadanos. “¡Rusia será libre!”, gritaban.

Como sola respuesta, as autoridades han detenido a 1.377 personas, según la ONG OVD-Info. Ya antes de la protesta, y para evitar grandes discursos, las autoridades detuvieron en sus casas o en sus oficinas a los principales aspirantes. “Estamos ante una irregularidad repugnante. Un día todos los que están actuando así responderán ante la ley”, declaró el opositor Konstantín Yankauskasfrente al Ayuntamiento de Moscú, justo antes de ser arrestado.

El temido Servicio Federal de Seguridad (FSB, la antigua KGB) investiga ahora a los principales líderes de la oposición extraparlamentaria: Liubov Sobol, del equipo de Navalny; Dmitri Gudkov, exdiputado; Ilia Yashin y Serguei Mitrojin, dirigentes del partido liberal Yábloko. Por supuesto, se los acusará de vínculos con “organizaciones extranjeras”. Algo que, además de costarles una gran multa, los dejará definitivamente fuera de la campaña electoral por Moscú.

“Es triste que no dejen participar a los candidatos independientes en las elecciones. No hay libertad de expresión. No hay democracia, sino autoritarismo”, lamentaba Andrei Morozov, estudiante de 18 años, que ha acudido con su amigo Mijail a la protesta, cuya convocatoria se ha ido difundiendo a través de las redes sociales. Estaba rodeado de policías fuertemente equipados que han cargado con fuerza contra los manifestantes. La del sábado y las de los días anteriores son las protestas políticas más importantes desde las de 2011 en respuesta al resultado de unas elecciones parlamentarias fraudulentas, apunta Andrei Pertsev, analista del Instituto Carnegie de Moscú. Entre los casi 1400 detenidos este sábado está María Aliójina, una de las integrantes del grupo punk feminista Pussy Riot.

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