Punto que no tuvo premios ni castigos

La postura del final, con Central yendo con más empuje que fútbol y con Newell’s intentando ampararse en el empate antes que ir por un premio mayor, fue la imagen que contradijo, en cierta medida, el comportamiento futbolístico de ambos equipos en los 80 minutos anteriores, tiempo en el que la lepra no hizo muchos más méritos para ganar, pero sí tuvo más claridad en las pocas jugadas (en cantidad prácticamente las mismas que el canalla) en las que pudo convertir. Fue un punto (1-1) que no impuso ni premios ni castigos hacia dos equipos a los que los sobrepasó el marco. Un punto que les sirve a los dos y del que hoy no renegarán.

El ímpetu y las ganas que le puso Central estuvieron en el inicio y sobre el final, con algunos que otros minutos en el comienzo del complemento. Es que cuando Newell’s lo intentó, supo maniatar al equipo de Cocca. Sólo Riaño en ese amanecer del encuentro se atrevió a romper en algo el molde de un sistema encorsetado de parte del canalla, en el que la presencia de dos 9 de área fue una invitación al pelotazo, la mayoría de las veces de manera estéril.

A esta altura sólo los centrales leprosos (Lema y Gentiletti) entraban en cierto riesgo. Es que como Central atacaba sólo por arriba, Julián Fernández y Cacciabue parecían estar de más en el campo de juego. Ni Rius por la derecha ni Zabala por la izquierda podían entrar en sintonía. Pero fue ese poco fútbol del canalla y la inteligencia que tuvo la lepra la que hizo que el equipo de Kudelka comenzara a tomar las riendas del partido, con un manejo un poco más prolijo, sobre todo cuando la pelota pasaba por los pies de Maxi y su primo Denis.

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