Por el zarpazo olímpico

El brindis de fin de año de Las Panteras será fugaz y limitado, pero seguramente guardará en secreto el mismo sueño colectivo, aunque las encuentre en mesas separadas: el de clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El seleccionado argentino femenino de vóley será uno de los primeros conjuntos albicelestes en tener que salir a competir en la nueva temporada y enfrentará, desde el 7 de enero, el que en principio es su reto más importante, el Preolímpico de Colombia, que otorga la última plaza continental para estar en la máxima cita del deporte mundial, en julio próximo en tierras niponas.

   Tal como ocurrió hace cuatro años, cuando el equipo argentino asumió esta responsabilidad en la ciudad de Bariloche, de nuevo el inicio del año las tendrá buscando ese objeto de deseo: los Juegos. Cuando lo consiguieron en 2016 escribieron la historia grande, al ser la primera selección femenina de su deporte en unos Juegos Olímpicos, tras 52 años de búsqueda. En ese plantel y en ese proceso estuvo la rosarina Marcia Scacchi, que finalmente quedó afuera de los partidos definitivos pero fue clave junto al equipo, sobre todo en la preparación de esos días, por experiencia, potencia y juego.

   De aquellas Panteras que dirigía Guillermo Orduna a estas que desde hace poco comanda Hernán Ferraro, sobreviven la opuesta Lucía Fresco, la punta receptora Yamila Nizetich y la líbero Tatiana Rizzo. Entre las 14 seleccionadas se encuentra la ascendente punta Elina Rodríguez, nacida en Carlos Pellegrini (juega en el Pallavolo Mondovi de Italia, en la Serie A2) y la aún joven pero talentosísima armadora, Victoria Mayer, la santafesina de tan sólo 18 años que viste los colores del Flamengo Volei, nada menos que en la liga de Brasil.

   Para llegar a Tokio 2020 Las Panteras encararon el Preolímpico de EEUU, en agosto, pero no pudieron sacar pasaje. Ahora tendrán la última chance, con rivales algo más accesibles y a priori con el conjunto cafetero, el local, como principal oponente. El conjunto argentino enfrentará el martes 7 a Perú, el miércoles 8 a Venezuela y el jueves 9 a Colombia. En formato de todos contra todos, deberá hacerse fuerte, más fuerte que nunca porque encima no tiene esta vez el condimento de la localía.

   Ayer Ferraro otorgó la lista de las elegidas para ir en busca de este objetivo. Se trata de Azul Benítez y Victoria Mayer (armadoras), Lucía Fresco y Sol Píccolo (opuestas), Candelaria Herrera y Victoria Michel Tosi (centrales), Yamila Nizetich, Elina Rodríguez, Daniela Bulaich, Daniela Nielson y Mariángeles Cossar (puntas) y Tatiana Rizzo (líbero). La líbero Valentina González y la receptora-punta Antonela Fortuna quedaron al margen de la citación, en el recorte que faltaba hacer de dos jugadoras.

   El conjunto argentino entrenó hasta ayer en el Cenard de Buenos Aires y el próximo jueves ya estarán todas Las Panteras juntas para retomar las prácticas con el sueño entre ceja y ceja. Si Las Panteras de 2016 hicieron historia y abrieron la puerta cumpliendo por primera vez el gran anhelo de todo el vóley femenino argentino, éstas no se quieren conformar solamente con seguirles los pasos. No quieren ser la camada que vino después, simplemente, sino la camada que continúe en ese camino olímpico que se soñó por décadas. La cruzada es difícil, pero hay con qué, con una generación que se moldea en el alto nivel, muchas en el exterior y que potencia las chances de volver a creer.

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