Newell’s pasó de la permanencia a la ilusión que copa

Antes que nada, ¡aplausos! Para Racing y Newell’s. Por el espectáculo que entregaron, por la ambición, por el hambre de gol y triunfo que es la esencia misma del fútbol. Que hubo errores, claro, que se marcó mal, por supuesto. Pero el resultado fue uno de esos partidos que en las tribunas o por la TV nadie quiere que termine nunca. No son River o Boca, las potencias que pelean por el título argentino, pero está muy bien que peleen por entrar a la Copa Libertadores. Sí, simpatizante leproso. Hoy el equipo de Frank Kudelka está para soñar con algo más que la permanencia y está bien que pugne por esa obsesión de su gente. En este 2020 dio un salto de calidad y no por nada está invicto y bien pudo ganar en el Cilindro para terminar el viernes clasificado y en el tercer lugar de la Superliga. No fue. También Aguerre evitó la caída. Pero el punto es de apoyo, de confirmación de lo que se suponía cuando piso este césped histórico. Un empate valioso por donde se lo mire.

Newell’s creció con las incorporaciones de Pablo Pérez y Sebastián Palacios, sin dudas. No por nada sigue invicto en el año, ya no pone la mejilla como cada vez que salía del Coloso. Y hasta es capaz de dominar a un rival encumbrado, con el ánimo por las nubes y credenciales de buen juego, que mantiene con Beccacece después de la época dorada del Chacho Coudet. Eso de hecho pasó en el primer tiempo, que paradójicamente terminó en derrota.

Es que esa corrida por derecha, donde entre Montoya y Pillud le hicieran el 2-1 a Bíttolo, estuvo fuera de contexto. El rechazo de Aguerre y Orihuela derivó en el zapatazo impensado a la red de Miranda. Iban 38′ y el equipo de Kudelka hasta ahí había dominado la geografía, hizo circular la pelota, pero sobre todo fue inteligente para meter pelotazos frontales ante una defensa que se paraba en línea.

Y todo empezó a cobrar forma desde el inicio. Ya a los 4′ Palacios corrió solo por derecha y Leal no la pudo controlar, como le pasó en toda la noche. Si a su potencia le agregara claridad con la pelota, se estaría hablando de un delantero importantísimo. Al toque, el ex Independiente recibió un pase bárbaro de Lema y de emboquillada, ante la salida apresurada de Arias, pegó en el travesaño. Y Newell’s merodeó mucho más sin final de jugada. Se podrá decir que tal vez le faltó un 9 definidor pero así jugó en toda la Superliga y es el segundo equipo más artillero del certamen. De hecho, si bien esta vez no incidió como suele hacer, Maxi cumplió una función parecida más retrasado, pero lo dicho, pesó poco.

Un remate a cualquier lado de Rivero fue la previa a la corrida de los laterales derechos locales, donde el volante leproso no bajó a cubrir y ahí Newell’s sintió el golpe a la mandíbula, al punto que desde entonces parecía pedir volver al vestuario. Esa oxigenación le vino bárbaro, porque de nuevo el equipo salió a ser protagonista del complemento, Bíttolo la tuvo por dos, enseguida Arias le sacó el gol a un cabezazo estupendo de Lema y el gol llegó. Claro que de la manera más impensada.

En efecto, de un córner salió una contra bárbara, una corrida increíble de Palacios y una mejor definición ante Arias, mientras Leal se llevaba la marca. Fue una explosión para todo Newell’s pero que también lo desconcentró como le pasó en otras oportunidades. Es que Pablo Pérez salió derechito de la cancha, lesionado (ver aparte), Kudelka se dio cuenta y Denis Rodríguez no se avivó que el técnico lo llamaba. Racing sacó rápido y Aguerre tuvo la primera de sus grandes intervenciones ante Lisandro López.

El cansancio, la ausencia de Pablo Pérez y la inclusión del pibe Garré alteraron el panorama final. Racing se le vino encima, Aguerre sacó tres pelotas estupendas y Newell’s se vio empujado hacia su arco. Pero, como en el empate, tuvo la ambición de no refugiarse y mantener en alto la expectativa de victoria. Se la pudo dar Palacios en otra corrida similar tras un pase de Maxi de cabeza, pero no pudo calzarse el traje de héroe tirándola afuera a los 88’.

Nadie quería el final. Toda una muestra del espectáculo que entregaron en Avellaneda y que tuvo a Newell’s de gran protagonista. Ninguna conclusión mejor, más allá de la lupa que habrá que tener sobre las lesiones musculares que pueden empezar a pasarle factura. Mientras, suma y suma, y juega cada vez mejor. Hay futuro.

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