Messi y la historia de una de las últimas fotos en Newell’s

La imagen de Messi es del 99, su último año completo en Newell’s. Y sus compañeros recordaron cosas desconocidas de Leo, un genio dentro y fuera de la cancha

Basta que una foto, una información, algo de Lionel Messi aparezca por algún lado para que la ilusión del hincha de Newell’s se active. En este caso fue el mismo club el que la colgó en sus redes sociales, acaso una de las últimas fotos del mejor jugador del mundo con la camiseta rojinegra, provista por uno de los chicos que lo acompañaba entonces y sacada por la periodista y reportera Erica Pizzuto, especialista en todo lo referente a las inferiores leprosa, y quien la tomó para el suplemento “Pasión Rojinegra”, que se editó entre 1999 y 2000 con el diario La Capital. Hace unos días fue Máximiliano Biancucchi, primo de Leo, el que aún poniéndole reparos activó la idea del retorno. Se sabe que es muy difícil, que si una vez pasado el tiempo de la pandemia el rosarino decidiera volver toda la institución se debe adaptar, pero hasta tanto no haya una confirmación por la negativa la esperanza de los simpatizantes es lo último que perderán. Pero volviendo a la foto, tiene historias para contar, como la de una arista desconocida de Leo, el más caradura según el relato de aquellos compañeros, tanto que era el que pedía las monedas sin ruborizarse para la gaseosa después de los partidos.

No hace falta adivinar mucho quién es Leo Messi en la imagen. Donde está la pelota está él y así se lo ve con un rostro más adolescente en esa categoría 87, con 12 años en ese 1999, el último en Newell’s. Había llegado en marzo del 94 después de pasar por Abanderado Grandoli y por Central Córdoba y al año siguiente su sueño de futbolista se mudaría a Barcelona, donde pudo hacer el tratamiento hormonal que lo desarrolló. En ese verano del 2000 realizó la pretemporada con la 9ª que ese año debutaría en AFA, pero primero lo llevaron a River y luego desembarcó definitivamente en Barcelona.

Esa es la historia por todos conocida. La de esta foto, publicada por su compañero de entonces y amigo Leandro Benítez y subida en las redes oficiales leprosas, tiene otro costado. Esa categoría, la 10ª de la Rosarina, dirigida por Adrián Coria (luego ayudante del Tata Martino), brillaba en todos lados, con Messi

“metiendo goles desde todos los ángulos, con las dos piernas, era deslumbrante”, cuenta a Ovación la propia Pizzuto, que seguía esa categoría a todos lados como nadie. Esa imagen es nocturna, corresponde a un partido por el torneo Ivancich y en ella se pueden ver al arquero Juan Cruz Leguizamón, quien atajó en Central Córdoba, al propio Benítez, a Franco Falleroni, a Imanol Caturano, Marcelo Romero, Gerardo Grighini, Mariano Miro y al primo de Antonela Roccuzzo, Lucas Scaglia, entre otros.Ayer todos los ex compañeros postearon comentarios y uno de ellos, Franco Falleroni, habló de esa faceta desconocida de Leo, “nuestro genio dentro y fuera de la cancha”. Es que según cuentan, junto a Benítez no sólo encaraban a los rivales con la pelota al pie sino que cuando terminaban los partidos iban derecho hacia los progenitores para juntar las monedas para la coca. En eso, Leo era imbatible también. “Lo más lindo que el más caradura era él”, posteó. “Qué privilegiados fuimos en jugar con el mejor. Y era nuestro genio, dentro y fuera de la cancha. Qué manera de pedir plata para la coca, pero Leo te solucionaba todos los problemas”, escribió.

Leo era el mejor ya entonces, cuando la familia tenía problemas económicos y a él solía llevarlo a las canchas de la Rosarina el papá de Lucas Scaglia y tío de Antonela. Esa imagen es sin dudas una de las últimas formaciones leprosas que integró Messi, con la camiseta cuadriculada de Adidas. Veinte años pasaron de su partida. Los hinchas y sus amigos sueñan con volver a verlo con la rojinegra. Como cuando era el que solucionaba todo, durante y después de los partidos.

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