Los moteles la pasan mal.

El Marbella, de Rosario, bajo la persiana. Los que abrieron, apenas trabajan al 30 o el 50 por ciento de su capacidad.

Los moteles son uno de los más afectados por la pandemia, con una fuerte caída de la concurrencia de clientes en los últimos meses en la zona de Rosario que ronda entre el 30 y el 50%. La situación es durísima para toda la actividad y ya hubo dos cierres definitivos: el motel Marbella de Circunvalación y Autopista a Santa Fe, y el histórico Maracaibo, de San Lorenzo, sobre la ruta A012, que tenía más de 55 años de trayectoria.

Ahogados por las deudas, ninguno de los dos pudo volver a abrir a fines de junio, cuando se le permitió volver a trabajar al rubro después de tres meses con las puertas cerradas, y se calcula que se perdieron entre 15 y 30 empleos directos e indirectos entre ambos. Los que abrieron lo hicieron con un estricto protocolo y rigurosas medidas de higiene y sanidad. Pero cuatro meses después, el balance no es bueno. “La caída de clientes fue muy fuerte. En mi caso, más del 50 por ciento”, cuenta Valeria González, propietaria del motel El Gato Negro e integrante de la Cámara de Alojamientos de Rosario.

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