Los carabineros reprimen hasta los festejos del Año Nuevo

Miles de chilenos recibieron el año 2020 en la Plaza Italia, de la ciudad de Santiago, epicentro del estallido social que vive el país desde hace más de dos meses, en una fiesta que duró hasta el amanecer, en la que hubo homenajes a los muertos durante la crisis y que terminó con represión de parte de los Carabineros.

   “Año nuevo con Dignidad” fue el lema de la convocatoria, que se extendió hasta cerca de las 6 de ayer, cuando Carabineros irrumpieron en la plaza con carros hidrantes y dispersaron a los asistentes, según medios locales.

   “Mientras la gente celebra pacíficamente el Año Nuevo en la plaza, @Carabdechile dispara perdigones a manifestantes y hay personas quemadas por agua de carro lanza aguas. Un joven herido en su pierna y varios más detenidos en 48 comisaría. 2020 parte con represión”, escribió en su cuenta de la red Twitter la organización Observadores DDHH.

   Durante la noche hubo cenas de fin de año y puestos callejeros de comida, batucadas y fuegos artificiales. También se homenajeó a las víctimas de la represión al estallido social y decenas de personas se congregaron con velas en la parada de metro Baquedano, ubicada en plena Plaza Italia, que los manifestantes rebautizaron “Plaza Dignidad”.

   Se cantaron en la madrugada cánticos que fueron símbolos durante la crisis: “El pueblo unido jamás será vencido”, “Chile despertó” o “El baile de los que sobran”, de la banda local Los Prisioneros.

   Según la agencia EFE y sitios de diarios de Santiago, la noche había transcurrido en un ambiente pacífico y festivo, muy diferente al del viernes pasado, cuando cientos de personas que protestaban en Plaza Italia fueron dispersadas violentamente por los Carabineros y un manifestante murió al caer en una fosa con cables y electrocutarse.

   En un breve video colgado en sus redes sociales, el presidente Sebastián Piñera dijo anteayer que 2019 ha sido un año “duro y difícil” y que “dejó heridas en el cuerpo y el alma” del país y pidió “recuperar la amistad y la unidad entre los chilenos” para sanarlas.

El estallido social, que comenzó a mediados de octubre y es el más grave desde el fin de la dictadura cívico militar de Augusto Pinochet (1973-1990), dejó graves acusaciones por presuntas violaciones a los derechos humanos por parte de organismos internacionales como el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU (ACNUDH), Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

   Piñera reconoció abusos puntuales, pero negó una política sistematizada para atacar a los manifestantes y se comprometió a investigar los hechos. Después de un llamado de estudiantes a viajar en el metro sin pagar, en protesta a un aumento del boleto, se generaron una serie de manifestaciones en reclamo de un modelo económico más justo, que dejó episodios de violencia con saqueos, incendios, barricadas y destrucción de mobiliario público. Aunque las manifestaciones perdieron fuerza, persiste el descontento en las calles y habrá una consulta en abril para que los ciudadanos decidan sobre una nueva Constitución.

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