Los 25 años de una apuesta creativa que sigue creciendo

Aldo El-Jatib recordó la evolución del Teatro del Rayo, grupo que creó en 1994. A partir de hoy celebra el cuarto de siglo con la puesta en escena de cuatro obras.

El Teatro del Rayo, el grupo que dirige Aldo El-Jatib festejará sus 25 años con la puesta en escena de cuatro de sus obras emblemáticas, a partir de hoy y todos los jueves, viernes y sábados de agosto, siempre a las 21, en su sala de Salta 2991. Así, hoy, mañana y pasado mañana se verá “Cirujas”, y los fines de semana siguientes se presentarán “Dionisos Aut”, “El fabuloso mundo de la tía Betty” y “La orden del dragón”. El-Jatib, creador del grupo, recordó el origen de esta apuesta que comenzó en un espacio reducido de calle Mendoza y creció de forma sostenida hasta tener su sala propia, editar su revista y organizar un encuentro internacional. Y ahora van por más: proyectan una coproducción con España y nueva gira por Europa.

—¿Cuál es la fecha exacta del inicio del grupo?

—Los 25 años se cumplen el 3 de noviembre, pero decidimos hacer una temporada más fuerte. El 3 de noviembre de 1994 se abrió el grupo. Yo había llegado hacía dos meses de Europa y abrí dos talleres, uno común y otro con montaje para realizar espectáculos y con los estudiantes se empezó a armar el grupo. La revista la sacamos el 2 de enero porque ya teníamos una idea de todo lo que íbamos a hacer y a partir de ese día se empezó a transformar en un equipo. Y en el 95 estrenamos la primera obra que fue “Cirujas”. Empezamos en el teatro Vivencias. Adelante estaba Juan Carlos Lanza y atrás había dos habitaciones, una escalera y dos habitaciones más en la planta alta. Tiramos abajo una pared, hicimos una sala y ahí estrenamos “Cirujas”. Ahí estuvimos un año y medio porque queríamos un lugar propio. De ahí fuimos a Buenos Aires 990. En el 2000 nos fuimos a San Martín 473 y ahora en Salta 2991. Los objetivos eran tener un espacio propio, un teatro, organizar un encuentro internacional de grupos como fue Experimenta, sacar una revista como modo de expresión, tener un teatro. Todo eso se ha cumplido, la revista sigue y va por el número 124, hicimos 17 ediciones de Experimenta, la escuela sigue a full con muestras todos los años. Sentimos una satisfacción haber cumplido con los objetivos y ahora trato de buscar nuevas metas. A veces me preguntan cómo hicieron para sobrevivir 25 años con todos lo avatares económicos, el del 2001, lo que sucede ahora. Sobrevivimos porque nos transformamos en un equipo sólido de trabajo, en un verdadero grupo. Recibimos críticas a veces de que somos muy cerrados, pero no es así, cualquiera puede ingresar al grupo lo que pasa es que somos muy unidos porque ese es el espíritu del grupo.

—¿Cuáles son los nuevos objetivos?

—Ahora me ofrecieron hacer una coproducción con España, con el grupo Atalaya, que tiene un festival muy importante, que es el Mitin, y que se va a presentar en Chile, Uruguay, Buenos Aires y España, y estamos preparando una gira para el año que viene con “Dionisos Aut” y “El fabuloso mundo de la tía Betty” por España, Francia y otros lugares porque todavía estamos en tratativas.

—¿Qué diferencias encontrás entre la actualidad de los 90 y 25 años después?

—Era extremadamente diferente. Esto era un desierto prácticamente en cuanto a todo. Cambió muchísimo a partir de muchas cosas. Primero que Rosario se empezó a preocupar mucho por la cultura, y hablo de las autoridades, de la administración. Antes si teníamos 10 ó 12 personas era un logro total. Ahora la gente se acostumbró al teatro independiente. Hay muchas más producciones, más gente que hace teatro, elencos que sobreviven de esto. Antes lo que hacía es dar clases y estar con el grupo y vendía ropa. Así estuve tres años. Y después, en el 98, se creó el Instituto Nacional de Teatro gracias a la lucha de mucha gente del interior fundamentalmente, algo sobre lo que publicamos una nota en la edición de diciembre en la revista. Si no hubiera ayuda institucional no podríamos hacer todo lo que hacemos, y también recibimos ayuda de la Municipalidad y de Santa Fe, siempre fuimos muy tenidos en cuenta por las administraciones.

—¿Cómo influyeron los cambios de escenario político en la idea del teatro como herramienta para influir sobre la realidad?

—El espíritu de lucha que había antes se fue perdiendo de a poco, pero todavía está. Por supuesto que acá hay gente con diferentes formas de pensar, pero en general hay un espíritu de lucha que se ha perdido bastante. Un ejemplo es el gobierno que tenemos, que es lo más reaccionario, pro yanqui, entregador, no le importa la gente. Tenemos un gobierno que es acorde a la realidad de pensamiento. Lamentablemente es eso. Nosotros, a pesar de que lo nuestro no es redituable porque no ganamos dinero, si no tuviéramos esa ayuda no existiríamos.

—Las cuatro obras que van a presentar tienen un vínculo en cuanto al tema de fondo…

—Sí, lo que pasa es que siempre hice lo mismo, tratando de desnudar un poco las injusticias, la familia, de dónde venimos. “Cirujas” por ejemplo habla sobre la marginalidad y fijate que se estrenó en 1995 y todavía tenemos lo mismo. Y la última semana vamos a hacer “La orden del dragón” y en el medio quisimos exponer un poco el proceso de El Rayo. Aunque faltan obras como “Muz” o “Macchina Napoli”, “Dionisos Aut” representa una cúspide del grupo en cuanto a texto, imagen, ritmo, actuación. Fue un punto muy alto en cuanto al trabajo actoral donde se ve un compromiso hacia un técnica clara y con un punto de madurez para el grupo y que después lo seguimos de desarrollando con “La tía Betty…” y “La orden del dragón”.

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