Las primarias en Estados Unidos comenzaron con un papelón de los demócratas

La primera elección interna para elegir al rival del presidente estadounidense, Donald Trump, en los comicios de noviembre derivó en un auténtico papelón para el Partido Demócrata, que no pudo presentar los resultados del caucus de Iowa por problemas en el escrutinio y que planeaba hacerlo en “algún momento” de anoche.

    Más de 20 horas después del esperado anuncio de los resultados, funcionarios demócratas de Iowa trabajaban anoche febrilmente para tratar de divulgar los resultados, mientras que frustrados precandidatos hablaban de un buen desempeño o hasta cantaban victoria en el primer duelo interno en su carrera a la Casa Blanca.

    “Hemos hallado inconsistencias en la transmisión de tres tandas de resultados”, explicó en un comunicado una portavoz de los demócratas en Iowa, Mandy McClure, quien descartó que el problema se haya debido a un “hackeo o una intromisión” en el sistema, según informó la agencia de noticias EFE.

    “Nuestro plan es emitir los resultados lo más pronto posible” en algún momento de este martes, agregó, en un embarazoso giro para una campaña demócrata que ha costado 1.000 millones de dólares y en la que 12 precandidatos compiten por enfrentar a Trump en las elecciones del 3 de noviembre.

    El Partido Republicano también celebró su caucus en Iowa, en el que el Trump salió victorioso con un 97% de respaldo. El líder republicano no se enfrenta a ningún rival significativo, aunque el ex gobernador de Massachusetts Bill Weld y el ex congresista de Illinois Joe Walsh lograron arrebatarle algunas décimas.

   El inquilino de la Casa Blanca agradeció la confianza de los votantes republicanos con un escueto mensaje a través de su cuenta en la red social Twitter: “Una gran victoria para nosotros esta noche en Iowa. Gracias!”.

   Esta situación, más que previsible en el resto de estados, ha hecho que el Partido Republicano haya optado este año por cancelar las primarias en muchos territorios debido a la popularidad del actual presidente de Estados Unidos.

    El mandatario estadounidense aprovechó el embarazoso papelón de los demócratas para cargar contra sus adversarios.

    “Los caucus demócratas son un desastre total. Nada funciona, tal y como gestionan el país”, escribió Trump en Twitter.

    En Iowa, un pequeño estado agrícola de poco más de tres millones de habitantes, los ciudadanos votan en asambleas populares a mano alzada, tras un debate en voz alta, un sistema arcaico que ayer mostró sus inconvenientes.

    Los datos se esperaban anoche.

    Entre los demócratas, el equipo de campaña del ex vicepresidente Joe Biden, uno de los favoritos a nivel nacional, envió una carta a la cúpula del partido en Iowa pidiendo ver los resultados antes de que se hagan oficiales.

    “Consideramos que las campañas merecen una explicación completa e información relevante sobre los métodos de control de calidad que se están utilizando (para el recuento), y una oportunidad para responder, antes de que se publique ningún resultado oficial”, sostuvo.

    Por su parte, el senador demócrata Bernie Sanders, que iba primero en las encuestas en Iowa, ironizó ante sus seguidores sobre su confianza en que el partido publique los resultados “en algún momento”.

    “Permítanme comenzar diciendo lo que me imagino. Tengo un sentimiento fuerte de que los resultados se anunciarán en algún momento. Y cuando esos resultados se anuncien, tengo el sentimiento de que, a nosotros, nos va a ir muy muy bien aquí en Iowa”, dijo.

    Además, el equipo de Sanders publicó “datos internos” que representan el 40 % de lo escrutado y que le daban la victoria con un 29%, seguido del ex alcalde Pete Buttigieg (24%), la también senadora Elizabeth Warren (21%) y Biden con 12%, lo que supondría un resultado nefasto para el ex vicepresidente.

    En algunos puntos de votación se pudo observar la capacidad de movilización de la campaña de Sanders, que ha hecho un gran trabajo sobre el terreno.

    La incertidumbre obligó a los aspirantes a mostrar cautela, con excepción de Buttigieg, que clamó victoria sin tener ningún dato.

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