La rival de Podoroska está 5° en el ranking y la adoran en Francia por su noviazgo con Monfils.

La rosarina Nadia Podoroska es la chica del momento. Es la tenista de la que habla el país y la que viene de lejos y despierta mucho interés en la prensa internacional. Su andar ya histórico en Roland Garros, el Grand Slam de sus sueños, al que ingresó por primera vez dando golpe tras golpe, la puso en un lugar especial. A fuerza de un tenis exquisito, pero también con mucha garra y corazón cuando los partidos se ponen hostiles, la Rusa se ganó un lugar impensado en la previa, al instalarse en los cuartos de final. Sí, es una de las mejores ocho del torneo y este martes seguirá intentando sacudir los cimientos de la lógica. Aunque le tocará bailar con la más fea, en el buen sentido. Enfrente tendrá a Elina Svitolina, la Nº 5 del mundo y tercera en la preclasificación de París, la jugadora mejor rankeada de todas las que quedan en carrera. Además, un poco francesa por adopción. Nadia tendrá absolutamente todo en contra en el escenario de cuartos de final, aunque esas cosas le encanten. Y aunque Svitolina diga que no la conoce.

“Para ser honesta, no tengo idea de quién es. Escuché su nombre pero honestamente no lo sé en absoluto. Francamente voy a tener que hacer mi tarea y mi entrenador me dará mucha información antes de este partido. Por supuesto, si ha llegado tan lejos es porque está jugando bien, necesariamente tiene que ser así”, dijo este domingo la ucraniana en Roland Garros. Sus dichos sonaron antipáticos para los oídos argentinos, pero de ninguna manera llevaban la intención del ninguneo. De hecho, consultada unos minutos después, la propia Nadia le encontró lógica y hasta cierto gusto, ante la consulta de si ello podría jugarle a favor: “Y, quizás sí, quizás el hecho de ser yo una jugadora que se está insertando en el circuito y que no conozcan mi juego puede ser algo bueno, que no conozcan mis fortalezas y debilidades. Pero hoy en día hay mucha información dando vueltas, así que la verdad, no lo sé”.

Para poner en contexto el tamaño de la rival de la Rusa Podoroska este martes: Elina Svitolina, profesional desde 2010 es una jugadora de 26 años y 1,74 metro, completa en todas las facetas de juego y en todas las superficies. Por caso, la ucraniana ya sabe perfectamente lo que es jugar cuartos de final de un Grand Slam: tiene seis, contra ninguno de la rosarina, y lo consiguió en todos. Fue cuartofinalista en Australia en 2018 y 2019; cuartofinalista en París en 2017 y 2015; y semifinalista en Wimbledon y US Open 2019. Nadia, 131° del mundo, está jugando (desde la qualy) su segundo mayor.

Svitolina tiene además, en su haber 15 títulos WTA en singles, dos de ellos ganados este año, el último hace algunos días en el torneo de Estrasburgo, última antesala de las chicas para Roland Garros. Y más: su mejor marca histórica de ránking la consiguió en 2017, cuando fue 3. Con lo que hizo hasta aquí, en París, de mínima el lunes será 4.

Para Nadia Podoroska todo es un mundo nuevo. Su vida cambiará definitivamente cuando termine Roland Garros. Lo que hizo hasta acá es histórico y el haberse asegurado, también como mínimo, meterse entre las 70 del mundo, la hará redimensionar su carrera. Ahora jugará en la élite, a un nivel altísimo y en los certámenes más importantes, con pasaje directo. Sin embargo, otro de los factores de estreno con los que la Rusa lidiará este martes es el hecho de jugar en la cancha central de Roland Garros, la mítica Philippe Chartier (falta confirmación) que, pese a encontrarse en circunstancias excepcionales por la pandemia del Covid-19 y una París en alerta roja, tendrá público. No los habituales 12 mil espectadores, pero habrá.

Encima, Elina Svitolina será la gran favorita de los espectadores. Es ucraniana, es cierto, pero está de novia con el carismático Gael Monfils y eso hace que sea francesa por adopción. De hecho, él la acompaña a cada paso y pese a haber quedado rápidamente eliminado en el cuadro masculino, sigue moviéndose por los pasillos del complejo. “La verdad es que siento que juego por y para ambos en este torneo. Sé lo mucho que ama Roland Garros, es una lástima que no haya podido rendir en su mejor nivel. El me ha llevado a ser mejor tenista y persona, estoy muy orgullosa de él y quiero hacerlo bien porque sé que le hace especial ilusión”. Svitolina tiene a los franceses en el bolsillo. Con Gael forman una pareja simpática y querida y ella les guiña el ojo hablando en francés en los pospartidos.

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