La militancia del movimiento feminista me pareció luminosa

Juan Solanas estrenar hoy en Rosario y en todo el país “Que sea ley”, un filme que realizó al calor de la transversal lucha de los pañuelos verdes por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo y que filmó solo, desde los días posteriores a la sanción de Diputados hasta tiempo después del rechazo de la iniciativa por Senadores.

“No soy especialista ni nada, mi propósito fue mostrar la realidad, aún cuando ésta sea subjetiva; quise hacer una película honesta para que la gente que está en una zona gris en relación con la legalización del aborto pueda verla, hacerse sus propias preguntas y extraer sus conclusiones”, contó Solanas en charla con Télam.

Nacido en Buenos Aires, criado en París y residente hoy en Montevideo, Juan Solanas, que se dio a conocer con el multipremiado corto “El hombre sin cabeza” y luego realizó los largos de ficción “Nordeste” y “Al revés”, decidió la realización de este documental mirando la sesión de Diputados que dio media sanción a la norma, a partir de lo cual viajó a Buenos Aires con un equipo mínimo y sin presupuesto comenzó a rodar el filme.

La película, que tuvo su premiere mundial como parte de la Selección Oficial del Festival de Cannes en mayo y que la semana pasada ganó el premio Otra Mirada de la Televisión Española en el Festival de San Sebastián, toma distintas manifestaciones feministas en favor de la legalización del aborto, entrevista a referentes del movimiento e incorpora una serie de estremecedores testimonios en distintas partes del país de chicas y mujeres que pasaron por la situación de un aborto clandestino.

“Los que abogamos por la legalización del aborto defendemos la vida, porque no queremos que se sigan muriendo pibas a causa de la clandestinidad, y cuando se dice «salvemos las dos vidas», tenemos que tener en cuenta que las estadísticas mundiales te demuestran que cuando en un país se legaliza bajan las tasas de aborto, no el primero ni quizás el segundo año pero después indefectiblemente bajan, de modo que en los países en que se puede abortar legalmente se aborta menos y, en definitiva, se salvan más vidas”, aseguró el realizador, hijo del senador y cineasta Fernando “Pino” Solanas.

“Todo el Occidente que Argentina tiene como modelo países como Gran Bretaña, Francia, Suecia, tienen aborto legal; además de que la existencia de una ley que legalice el aborto no obliga a nadie para quien esto vaya en contra de sus creencias a practicarse un aborto”, agregó.

—¿Qué decisiones tomó cuando salió a filmar?

—Me hice mi pequeño dogma con varias premisas, una fue no bajar línea y entonces no elegir nada, obviamente que un realizador elije al editar la película, pero lo que quiero decir es que nunca pensé «ahora hay que conseguir un testimonio de tal y cual», sino que lo único que pedía era si alguien tenía un amigo, una amiga, un conocido, quien fuera, que quisiera contarme su historia. En los testimonios solo fui a filmar personas, un nombre y una historia. Al llegar no conocía a la persona, ni dónde vivía, llegaba hasta allí porque tenía el dato de que quería hablar. Llegaba solo, con la cámara y un equipo de luces que entrara en una valija, a los 15 minutos estaba filmando, a los 40 minutos me iba, no hacía preguntas.

—¿No había cosas que se repetían?

—Nunca dije «esto ya lo filmé» porque cada historia es diferente y el diablo está en los detalles, sólo buscaba gente que había atravesado alguna situación en relación con un aborto porque en todo esto lo único que hay que entender es que la clandestinidad mata, olvidate de la buena o la mala praxis, en la mayoría de las historias había como un combo indigesto de pobreza, mucha desprotección y maltrato.

—¿Cómo vio el movimiento feminista en el marco de esta lucha?

—La militancia en la calle me voló la cabeza, me pareció luminosa, en Europa están los globalifóbicos, que hacen manifestaciones muy adrenalínicas, que se enfrentan a la policía, acá había sonrisas y era una fuerza muy diferente, bellísima, como el agua, una fuerza que no se puede parar. Otro elemento central del movimiento es que no hay ningun tipo de jerarquías, es un movimiento transversal y horizontal, lo que denota una inmensa inteligencia justamente en el país de la grieta y con un tema que es otra grieta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

diecisiete − 1 =