La Gaudí de Quilmes.

En el sur del conurbano, el hogar de la artista Hebe Liz Schweistein y su marido Carlos es un museo vivo lleno de murales hechos de mosaicos. Por dentro guarda una colección única de objetos antiguos.

“Estamos en el castillo de los sueños”, dice la artista plástica del mosaico Hebe Liz Schweistein sentada en el living de su casa-museo, rodeada de cientos de objetos antiguos que trajo de sus viajes por todo el mundo.

Su casa, ubicada en la calle Aristóbulo del Valle al 900, es uno de los lugares más fotografiados de Quilmes. Está totalmente intervenida por ella misma, que, con sus amados mosaicos, hizo murales en cada espacio libre que encontró por dentro y por fuera.

Para entrar a su “castillo” hay que abrir primero “la puerta del amor”, donde los amantes cuelgan sus candados. “La gente viene y hace sus promesas. Es muy linda la ceremonia”, cuenta Hebe.

Al abrirla, uno debe subir los escalones que llevan a la puerta principal. Cada uno de ellos dice en un idioma diferente: “La suerte está echada”.

La Gaudí de Quilmes: una artista transformó su casa y lo volvió el lugar más fotografiado del barrio

Hebe es escritora y mosaiquista, escribió cinco libros y luego se dedicó al mosaico. “Cuando yo me dediqué al mosaico, nadie hacía mosaico. Ahora explotó esto, pero cuando yo lo hacía era muy novedoso”, afirma Hebe.

Hebe empezó a aplicarse a esta técnica después de un viaje a Barcelona, España. Allí conoció la obra del famoso arquitecto Antoni Gaudí, reconocido por obras como La Sagrada Familia, la Casa Batlló y el Parque Güell.

“Cuando yo entré al Parque Güell de Gaudí dije ‘Es esto, acá me quiero quedar’”, recuerda Hebe.

Así fue que cuando regresó de su viaje, hizo un curso de mosaiquismo y poco a poco se fue metiendo. Fue prácticamente autodidacta, cada vez fue dedicándose más, haciendo murales en el frente de su casa y también haciendo trabajos a pedido. “No me di cuenta y era mosaiquista”, dice Hebe.

“Yo creo que el mosaiquismo tiene algo catártico porque indudablemente el hecho de componer pedacitos con pedacitos, en ese proceso uno trabaja con partes internas de uno, y es muy creativo y muy lindo”, reflexiona la artista.

Carlos ayuda a Hebe con la parte cementicia, la más pesada, pero ella es “la que sabe de la combinación de colores, la artista”, como dice él. “Hace 15 años que estamos juntos, fue un flash y creo que a la semana ya estábamos viviendo juntos, fue muy loco. Hebe es un personaje, o la enderezaba o me convertía en personaje yo, y creo que ganó ella”, dice riendo.

Hebe Liz Schweistein y su marido Carlos, que la ayuda con la parte cementicia de las obras. (Foto: TN)
Hebe Liz Schweistein y su marido Carlos, que la ayuda con la parte cementicia de las obras. (Foto: TN)

Hebe tiene múltiples obras: El faro de los sueños, El pescador de estrellas, El banco de las utopías. “Hay mucha obra, está a la vista y la gente la cuida”. Todos los fines de semana viene gente a sacarse fotos, chicas que cumplen quince años, por ejemplo, que quieren posar junto a los murales de Hebe.

“Mi mural preferido es El pescador de estrellas, porque tiene una conjunción de factores muy buenos, tiene mucho espejo, tiene relieve, tiene todo”, dice orgullosa.

El Faro de los Sueños, una de las obras más grandes en el frente de la casa de la artista quilmeña. (Foto: Captura TN)
El Faro de los Sueños, una de las obras más grandes en el frente de la casa de la artista quilmeña. (Foto: Captura TN)

Recientemente la artista fue distinguida como ciudadana ilustre de Quilmes y su casa declarada de interés cultural.

Su casa llama tanto la atención de quien pasa por allí que siempre hay quien quiere entrar y pregunta. Entonces, hace dos años, se les ocurrió la idea de hacer visitas guiadas a su casa-museo, pero luego vino la pandemia.

En diciembre hicieron una visita, con pizza libre y algo de música, que puede ser jazz, con un saxofonista, algo de tango, o flamenco, o rock moderno.

"Lo más oscuro de la noche es antes del amanecer", dice uno de los murales de Hebe Liz Schweistein. (Foto: Captura TN)
“Lo más oscuro de la noche es antes del amanecer”, dice uno de los murales de Hebe Liz Schweistein. (Foto: Captura TN)

“En la primera fiesta que hicimos aparecieron 75 personas anotadas, cosa que nos sorprendió gratamente. Y la gente quedó muy sorprendida no solo con las obras sino con el museo”, cuenta Carlos.

En la casa, no solo sorprenden las obras de Hebe sino la colección de objetos antiguos de todos los viajes que realizó la pareja. “Hay una balanza de 1800. Hay muchas balanzas, muchos pinochos, muchas cosas que tienen que ver con el personaje que es Hebe: el equilibrio, la mentira, la verdad”, dice Carlos, un enamorado de su mujer.

“Lo más oscuro de la noche es antes del amanecer”, dice uno de los murales de Hebe. “Es muy lindo porque tiene todo espejado y vidrios de colores y tiene mucha esperanza este mural. Fijate vos que no lo ha tocado nadie”, remarca la artista, una eterna soñadora.

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