Indicios de duradero lazo entre Alvarado y un comisario de PDI

Un comisario de la Policía de Investigaciones (PDI) acusado de plantar evidencia para confundir a los fiscales y ayudar a Esteban Lindor Alvarado quedó con la imputación confirmada por la Cámara Penal de Rosario. Se trata de David Marcelo Rey, miembro jerárquico de la División Operativa de la PDI, que deberá seguir preso por esta resolución judicial.

El camarista Daniel Acosta le dio la razón a la jueza María Carrara quien había aceptado una prórroga para que el oficial siguiera detenido. Y aceptó como un fuerte elemento de cargo una evidencia de que Rey y Alvarado mantienen un vínculo que viene de lejos: escuchas captadas en 2013 por un fiscal bonaerense en las que ambos conversan reiteradamente en momentos en que Alvarado era investigado por liderar una banda que desguazaba autos robados y Rey estaba a cargo de la Sección Automotores de Rosario.

Para los acusadores el pronunciamiento no sólo es importante al convalidar esa conexión en la causa que desde este año tiene preso a Alvarado y a policías a los que, según la imputación, infiltró en la misma oficina de los fiscales. También resulta relevante en tanto abona la hipótesis de vínculos perdurables entre policías y Alvarado, no ahora sino en toda su trayectoria criminal.

Empresas delictivas

Alvarado está acusado de comandar una asociación ilícita que producía actos violentos y mantenía una trama de empresas a partir de actividades delictivas. En junio fue imputado con otras diez personas de organizar las tres últimas balaceras contra objetivos vinculados con el Poder Judicial. En esa misma sesión Marcelo “Puchero” Rey y su hermano Martín fueron acusados de prestar un singular servicio para Alvarado. Los fiscales indicaron que en un allanamiento del pasado 29 de abril Puchero introdujo como evidencia, bajo instrucciones de Alvarado, un celular con pistas falsas. El motivo era torcer la pesquisa haciéndoles sospechar a los fiscales que Los Monos estaban atrás del homicidio de Lucio Maldonado, por el cual Alvarado estaba imputado hacía cuatro meses, y de las balaceras al Centro de Justicia Penal de Rosario.

Aquellas comunicaciones entre Alvarado y Marcelo Rey reconocidas por el fiscal bonaerense Patricio Ferrari fueron parte de la prueba usada para condenar al primero por liderar una banda de ladrones de autos en el conurbano norte. Seis años después, cuando Alvarado ya estaba en libertad por aquella causa, se descubrió que en el I-Phone 8 que le secuestraron en febrero último al detenerlo en Córdoba se encontraba agendado el comisario Rey.

El fiscal Matías Edery alegó hace unos días que no encontró comunicaciones entre Rey y Alvarado en el I-Phone aquel porque sólo accedieron a los mensajes que enviaba Alvarado y no a las respuestas. Pero que sí tenía las directivas de Alvarado a los restantes miembros de la organización a través de Marcelo o Martín Rey. Otros dos integrantes de la banda de Alvarado, Nicolás “Fino” Ocampo y Carlos Argüelles, tenían en su agenda de contactos el celular de “Puchero” Rey.

En tanto el defensor del policía, Jorge Bedouret, dijo que no se acreditó ninguna comunicación entre Rey y Alvarado. Cuestionó como genéricas las imputaciones contra el comisario y pidió que se revocara la prisión de su cliente que para entonces llevaba más de 100 días detenido con toda la prueba asegurada, lo que no comprometía la investigación.

Atención

El camarista Acosta consideró que no había motivos para liberar a Marcelo Rey. Le prestó especial atención a las conversaciones captadas entre éste y Alvarado durante 2013 en un contexto en el que, dijo el magistrado, la remisión de las escuchas realizadas por el fiscal de San Isidro a los de Rosario obedecía “a la existencia posible de una connivencia policial de amplio espectro con el condenado (Alvarado)”. En otras palabras, ¿cómo se explicaba el diálogo reiterado ocurrido hace seis años entre el jefe policial de Sustracción de Automotores y un hombre sentenciado por robar vehículos de alta gama? Acosta valoró que eso desmontaba el argumento de la defensa.

El hecho de que dos colaboradores de Alvarado, imputados por pertenecer a su banda, tengan en su agenda el contacto de “Puchero” también es tomado por el camarista como un indicio de probable colaboración del policía con el grupo criminal, en contraste con lo que sostuvo el comisario: que esos números eran para recibir y buscar información de calle con la finalidad de hacer su tarea. Acosta no lo dio por válido y respaldó la decisión adoptada por la jueza Carrara de mantenerlo detenido.

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