Imputaron a un joven por un crimen cometido en medio de una disputa barrial.

Ezequiel Rodolfo R., 19 años, fue imputado ayer como coautor del asesinato agravado por el uso de arma de fuego de Sergio Carlos Birri, un vecino del barrio Santa Lucía baleado la noche del pasado 19 de noviembre, en un hecho vinculado a una disputa sostenida por parientes de la víctima con viejos rivales de la zona. A Birri lo fueron a buscar a su casa, lo llamaron por su nombre y le dispararon una docena de tiros calibre 9 milímetros. Cuatro de los proyectiles perforaron su cuerpo. Además a R. le imputaron la tenencia de arma de fuego de guerra.

Ezequiel R. escuchó ayer a la mañana por teleconferencia la acusación por parte de los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery. Homicidio agravado por uso de arma de fuego en carácter de coautor en concurso real con portación ilegítima de arma de fuego de guerra; y violación a las medidas adoptadas por el gobierno nacional para impedir la introducción o propagación de una epidemia y desobediencia en concurso ideal entre sí.

El acusado vivía a una cuadra de la casa de Birri, de 55 años, y dijo trabajar en el campo. Una vez escuchada la acusación, el abogado Marcelo Piercecchi solicitó que su cliente fuera liberado en el expediente en el que se le imputó la violación de medidas para impedir la propagación de la pandemia; y en la causa por homicidio ofreció una serie de alternativas para librarlo de la prisión preventiva, entre ellas pagar una fianza de 50 mil pesos. Pero la jueza Más Varela le dio la derecha a la acusación y dictó la prisión preventiva a Ezequiel R. por 90 días en las dos causa que se ventilaron en la audiencia.

A la madrugada

El martes alrededor de la 1.50 Ezequiel R. caminaba por inmediaciones de Juan Manuel de Rosas al 2300 cuando fue interceptado por una patrulla policial que le solicitó el Certificado Unico de Circulación o en su defecto algún tipo de documentación que justificara su desplazamiento por la calle. Como no tenía nada que mostrar fue demorado e identificado por violar el aislamiento social preventivo y obligatorio dispuesto por el Poder Ejecutivo. Cuando los policías consultaron sus datos surgió que el hombre era buscado por el homicidio de Sergio Birri, ocurrido la noche del 19 de noviembre pasado en el patio de su casa ubicado en Estudiante Aguilar al 7700. “Todo pasó muy rápido. Eran las 21.30. En la calle había mucha gente por el calor. Mi hija había salido a comprar algo al quiosco de la esquina. Y fue en eso que se escuchó que un hombre gritó el nombre de Sergio. Ahí nomas se escucharon entre diez y doce disparos. Me asomé desesperado por mi hija y cuando miro por encima de la mediasombra que separa mi casa de la Sergio, lo veo tirado en la puerta. Todavía estaba con vida. Lo llevaron al Heca en el auto de un vecino, pero llegó muerto”, explicó un vecino de la víctima.

La gente del barrio contó entones que los asesinos fueron al menos dos hombres que llegaron en moto. También indicaron que la víctima había llegado al barrio siete años antes desde Ludueña pero quedó expuesto en medio de un enfrentamiento entre familiares de su esposa y otro grupo antagónico con pretenciones de pisar fuerte en el mundo de la venta de drogas.

En ese sentido, previo al asesinato de Birri sucedieron al menos tres antecedentes violentos conectados con esta saga. La noche del 1º de julio de de 2019 Mariano Segovia, cuñado de Birri, fue asesinado a balazos en Juan B. Justo al 7900. El 3 de agosto del mismo año una mujer de 60 años, madre de Segovia y suegra de Birri, fue baleada en el abdomen en una casa de Misiones al 2100, en el barrio Santa Lucía.

La lógica callejera no falló y a los pocos días el vuelto de esos ataques repercutió en cercanías del barrio 7 de Septiembre. Pudo ser una balacera más contra el frente de una vivienda de las que diariamente se registran en Rosario. Pero el 5 de agosto pasado la moneda cayó del lado de la muerte. Desde una moto y un auto, con pistolas calibre 9 milímetros, atacaron el desvencijado portón de madera de una humilde vivienda de Seren al 7700 (Donado al 1500 bis), en el limite natural del barrio 7 de Septiembre. Detrás de esas maderas estaban reunidas dos familias con niños.

La descarga de plomo impactó de llenó contra Sol Jazmín Delgado, de 21 años, quien cayó agonizante. Dos hombres que estaban junto a ella fueron heridos, de los cuales uno seguía anoche con pronóstico reservado. Los investigadores habían identificado como uno de los supuestos autores del ataque a Sergio Rubén Giménez, cuñado de Birri y hermano de Segovia.

Y la lógica no falló otra vez. El domingo 24 de noviembre a la tarde, cuatro días después del crimen de Birri, Sergio Giménez jugaba un “fulbito” en una canchita de Tarragona y Pujato, en el barrio Hostal del Sol, cuando dos personas en una moto lo emboscaron y lo ejecutaron con un disparo en la nuca. Cuatro asesinatos en un semestre, avatares de los tiempos de un Rosario sin pandemia.

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