Hostigaba a bocinazos a su ex novia y baleó a vecinos que le pedían silencio

Entrada la madrugada del viernes el hombre de 30 años llegó en su Mercedes Benz a la casa de su ex pareja en barrio Matheu y empezó a tocar bocina insistentemente. Pero no fue la muchacha quien salió sino un par de vecinos que le pidieron que no hiciera tanto ruido. La respuesta del joven comerciante, hijo de un empresario hotelero, fue tan inesperada como violenta: bajó con un pistola y le disparó a dos personas que alcanzaron a guarecerse. Minutos después volvió, esta vez para disparar al menos nueve veces contra el frente de la casa de esos vecinos. En tanto seguía hostigando a su ex con mensajes de Instagram para que saliera de su casa.

Por ese acto desquiciado, Agustín Ignacio U.M. fue detenido momentos después cuando ya había vuelto a su casa de 3 de Febrero al 1400. Al requisar su casa y su vehículo se hallaron armas, municiones y hasta un chaleco balístico.

Por ello el fiscal de Investigación y Juicio Mariano Ríos le imputó ayer varios delitos: tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, portación ilegal de arma de fuego de guerra, tenencia ilegal de arma de uso civil. Además le imputaron amenazas coactivas contra su ex novia. La jueza Patricia Bilotta le dictó prisión preventiva por el plazo de ley de hasta dos años.

Según se reconstruyó con declaraciones de víctimas y testigos, sobre las 0.15 del viernes Agustín estacionó su Mercedes Benz gris frente a la casa de su ex novia en Juan Canals al 1100 y comenzó a tocar bocina “sin parar”. El ruido despertó a vecinos que se asomaron por las ventanas para pedirle que dejara de hacerlo. El joven respondió que se quedaría hasta que saliera la chica y los vecinos le dijeron que si persistía con la bocina llamarían a la policía.

Agustín se fue, pero sólo unos minutos hasta que volvió a hacer lo mismo. Esto motivó a una vecina, Graciela, a salir enojada. Junto con su hijo de 17 años volvieron a pedirle a Agustín que se retirara y éste pareció acatar. Pero apenas recorrió unos diez metros con el auto se bajó armado. “El se había ido y estábamos por entrar a casa cuando lo vi bajarse del auto. Empujé a mi mamá adentro de casa porque lo vi sacar una pistola”, relató el chico.

El adolescente contó que el agresor lo apuntó con el arma a unos tres metros de distancia y le disparó tres veces. “Entré corriendo a casa. Una bala no me pegó de suerte, porque dio en el picaporte, me pasó muy cerca de la espalda”, afirmó.

El agresor se subió al auto y se fue mientras más vecinos se asomaban tras oír los disparos. Pero sólo pasaron unos cinco minutos, calcularon los testigos, cuando lo vieron volver, plantarse frente a la casa de Graciela y disparar al menos nueve veces. En este segundo ataque, además de dañar vidrios y la cerradura de la puerta de calle, una bala impactó en un sillón, dos en la pared y otro hizo estallar un televisor de 32 pulgadas en el living.

Cuando fueron a hablar con su vecina, que había sido novia del agresor hasta hacía un mes, la chica les mostró azorada los mensajes que Agustín le había estado mandando a través de Instagram entre bocinazos y balaceras. “Bajá y hablá porque te la hago pasar mal, vos sabés quién soy”. “Vos bajás y esto se calma”. “Bajá porque te rompo todo, nunca te metiste con alguien como yo”. “Soy Mesi (sic) y siempre gano. Tenelo en claro”. “Lo próximo que tenés es que te faje, bajá porque te vas a quedar sin nada gratis”. “Sigo tocando bocina, te aman tus vecinos”, fueron algunos de los mensajes.

Además del tono extremadamente amenazante de los textos, los mensajes del ex novio daban cuenta de otra característica típica de los contextos de violencia de género: la pretensión de querer culpar a la mujer de la situación que él estaba generando. “¿Te vas a seguir haciendo la viva o bajás? Lo cago a tiros a tu vecino, no tengo problemas, le metí dos cuetazos recién. Vos parás esto. Te amo. Ahí le metí cinco tiros más por las dudas, que sepa”, le escribió, para advertir: “No hay policía, vecino, novio ni nada que me pare!!! Quedate tranquila que si tengo un problema con vos lo vas a lamentar el resto de tu vida, así que andá sencilla por la vida y demostrá afecto porque soy picante. Hablá con respeto la próxima porque del amor al odio un solo paso mi vida”.

Los mensajes también preocuparon a los vecinos agredidos, sobre todo cuando vieron que el dueño del Mercedes le había mandado a la joven una foto del adolescente al que había baleado minutos antes con la siguiente leyenda: “Salí que se enojan los vecinos”.

Agustín volvió a su casa de dos plantas ubicada en 3 de Febrero al 1400, desde donde volvió a enviar mensajes amenazantes a su ex dando cuenta de su supuesta capacidad para hacer lo que se le cante bajo esta premisa: “A mí me da la nafta hasta donde yo quiera”. Algo así pretendió demostrar el muchacho, minutos más tarde, cuando llegó personal de la policía motorizada a su domicilio y él recibió desafiante a los uniformados desde la terraza, según él mismo se encargó de subir a su cuenta de Instagram.

Luego, según corroboraron fuentes policiales, el muchacho cerró las ventanas y se quedó en la casa unos minutos. Finalmente abrió la puerta y fue detenido en presencia de su padre. Lo primero que secuestraron en poder del sospechoso fueron tres celulares I Phone que llevaba en los bolsillos de su campera, así como credenciales de propietario de una pistola Bersa 9 milímetros y una credencial de uso civil condicional.

Acto seguido los policías requisaron la habitación del muchacho, donde encontraron una escopeta semiautomática Luigi Franchi calibre 12-70, dos bolsas con 125 cartuchos de distintas marcas para escopetas como esa, 45 cartuchos para escopeta calibre 16, diez cartuchos calibre 38/357, una bolsa con cien cartuchos calibre 45, un cargador de pistola Bersa con trece cartuchos y más municiones. También se secuestró un cuchillo tipo Gorca de unos 30 centímetros de hoja.

Cuando los uniformados salían de la habitación encontraron, apoyada sobre una pared detrás de un sillón a un costado de la escalera, un rifle con mecanismo a cerrojo sin marca calibre 12 sin numeración visible. Y además dos juegos de esposas que estaban sobre un armario.

Sin embargo, la requisa continuó en una cochera del subsuelo donde estaba el Mercedes Benz en cuyo baúl se encontró un chaleco portaelementos con placas balísticas marca América Blindaje con número de serie cortado, que fue secuestrado junto con una computadora portátil y otros artículos electrónicos.

Ayer a la mañana se realizó la audiencia imputativa. Tras formular su imputación, el fiscal pidió prisión preventiva por el plazo de ley para el joven comerciante, que al parecer no aportó muestras de arrepentimiento. Por su parte la defensa propuso la libertad con firma semanal y una caución de 60 mil pesos; en forma subsidiaria, requirió que la prisión preventiva no sea por más de 30 días. En tal sentido alegó que el imputado padeces diabetes y es insulinodependiente, por lo que corre riesgos de contraer Covid en la cárcel.

Antes de resolver, la jueza Billota oyó los testimonios de las víctimas: tanto de la vecina cuya casa fue baleada, quien adelantó su intención de constituirse como querellante, como de la joven amenazada que relató su vivencia por videoconferencia. Finalmente la jueza rechazó los planteos de la defensa y dictó la prisión preventiva por el plazo de ley, además de ordenar un examen para determinar el grado de afección y establecer si puede ser alojado en dependencias del Servicio Penitenciario.

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