En el fondo no somos nadie; es la gente la que nos hace alguien

A los 75 años y tras cinco décadas de trayectoria, Julio Iglesias continúa actuando internacionalmente gracias a un impulso apasionado y, sobre todo, a una disciplina implacable. Es algo que el cantante español dice que tuvo que aprender muy temprano, luego que un accidente casi fatal frustró sus planes de ser futbolista profesional.

“En realidad, mi vida ha sido un milagro”, dice Iglesias al recordar cómo pasó “meses y meses” en cama sin poder moverse, y entonces requirió de bastones para caminar por más de dos años. El “mágico” accidente -como lo llama hoy- le robó la fuerza física y la vida que conocía, pero lo acercó a la música.

Entre otro reconocimientos, recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes de España, el título de caballero de Legión de Honor de Francia y, a principios de este año, el Premio a la Trayectoria en los Grammy.

Actualmente está de gira en Europa en antesala a una serie de conciertos en Estados Unidos que comienzan el 14 de septiembre en Boston. En una entrevista reciente desde República Dominicana, donde vive, Iglesias conversó sobre su vida, su carrera, su familia y sus arrepentimientos.

—¿Cómo lo hace?

—Me costaba todo mucho más trabajo, me costaba todo mucho más esfuerzo. Entonces llegué a entender que la única base que sustentaba mi futuro era la disciplina. Y la disciplina la mantengo hoy con 75 años. Es decir, el salir al escenario a cantar es un acto de disciplina y de pasión absoluta. La pasión es natural, pero la disciplina es voluntad, es una cosa que no se aprende, se tiene.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

9 − 8 =