El Paraná registró uno de los niveles más bajos de los últimos diez años

El Paraná quedó ayer en la costa de Rosario a sólo 29 centímetros de su bajante histórica (2009), cuando se registró una profundidad de tan sólo un metro. Si bien se espera un crecimiento del caudal para los próximos días, el panorama es preocupante. “Tendremos el peor verano de la historia”, enfatizó el titular de la Cámara Náutica de Rosario, Daniel Racca (ver aparte).

En este contexto, Prefectura Naval insistió en reforzar la seguridad para la navegación ante la fuerte reducción del espacio fuera del canal dragado.

Así las cosas, el río permanecía a 1,29 metro de altura, pero el Instituto Nacional del Agua (INA) prevé 1,50 para noviembre.

En diálogo con La Capital, el titular de la fuerza, Walter Rosende, indicó que lloverá por debajo de lo habitual para esta época, aunque con algunos eventos aislados. “Es necesario seguir la evolución de las aguas del río día a día, semana a semana”, indicó.

Fuerte variación

Según el INA, la media de octubre entre 1994 y 2018 fue de 2,84 metros muy diferente al mismo mes de este año. El pronóstico preliminar al 29 de octubre próximo ubica al río en 1,55 metro, pero la tendencia para el 5 de noviembre baja a 1,50 metro. Septiembre cerró con un registro de 2,03 metros y la marca continuó descendiendo.

La prevención es clave por estas semanas. En el caso de los buques mercantes, se debe respetar una distancia mínima de 60 centímetros entre la quilla y lecho del río, sobre el canal de navegación de 9,60 metros en la hidrovía.

En lo que respecta a las embarcaciones deportivas, se redujo el espacio para navegar, delimitado por boyas rojas. Se trata de una zona ubicada por fuera del canal de navegación.

Esa “calle” para veleros y otras pequeñas embarcaciones oscila hoy entre los 30 y los 150 metros. “Hay que observar las medidas de seguridad. Si esta bajante se mantiene, habrá una disminución de embarcaciones deportivas en el agua. Hacia la zona de islas no están pudiendo entrar, se les complica salir desde la costa. Además, los clubes náuticos están estaqueando los barcos para que se mantengan adrisados (derechos)”, narró Rosende.

Uno de los inconvenientes con el río bajo es el surgimiento de relieves, bancos de arena y bajofondos, que ponen en jaque a las embarcaciones y presentan riesgo de accidente.

El registro de altura de ayer, se aproxima peligrosamente al récord de los últimos 10 años, cuando el Paraná llegó a tan sólo un metro de altura. Fue en marzo de 2009.

“Por lo que dice el pronóstico hidrometeorológico, el nivel de precipitaciones en la cuenca es escaso o restringido. La falta de precipitaciones hará que todo se vea afectado”, destacó Rosende.

Monitoreo permanente

El director de Relaciones Institucionales de la empresa estatal Aguas Santafesinas (Assa), Guillermo Lanfranco, aclaró que “por el momento, no se está desarrollando ninguna medida extraordinaria, pero se sigue día a día la evolución de la cuenca del río respecto de la toma de agua”.

Hasta el momento, las temperaturas no promovieron mayor consumo, pero si se regresara a los niveles de 2009, se activaría un plan para intensificar los cuidados en la recolección de la llamada agua cruda del Paraná, con mayor actividad de bombeo y captación.

El informe hidrológico semanal del INA estableció el martes pasado niveles inferiores a los normales del Paraná en Brasil y en el tramo paraguayo-argentino.

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