El diablo fue Newell’s

Newell’s tuvo la virtud de reponerse ante la adversidad y no venirse abajo cuando estuvo dos veces en desventaja. El otro mérito fue que explotó los terribles desaciertos de Independiente para liquidarlo casi sobre el final. No fue una producción brillante ni avasallante de la lepra. Tampoco carente de errores de toda índole. Pero si hay que reconocerle otro aspecto positivo es que fue paciente para llevarse un triunfo de enorme valía del estadio Libertadores de América.

   Astuto para presionar unos metros más allá de la línea media, con Moreno activo para tocar y quitar, Newell’s manejó el juego en los primeros minutos. Forzó a una defensa local que fue dubitativa hasta para rechazar.

   Pero Newell’s se perjudicó a sí mismo sin que Independiente lo hubiera inquietado. Pelotazo muy largo. Gabrielli perdió a sus espaldas a Cecilio Domínguez, que sin otra oposición que Aguerre abrió el marcador.

   A remontar el resultado adverso. Movedizo, Moreno la pidió, tocó corto y se ofreció de descarga. Llamó a sus compañeros para que se le acerquen. Casi que no tuvo respuesta. Maxi se juntó de a ratos. El equipo de Kudelka careció de profundidad y de peso en el área del rojo.

   El alivio para la lepra fue que Independiente no jugó bien. El único que inquieto fue Cecilio Domínguez. El sector derecho del rojinegro resultó lo más flojo y esa responsabilidad le cabe ante todo a Gabrielli.

   Lo paradójico es que el marcador fue la opción de ataque de mayor riesgo con la que contó Newell’s, a partir de sus corridas al vacío. Así fue que recibió un pase por elevación de Maxi. Campaña lo atoró justo y se la sacó. Lo que no pudo el arquero fue detener el tiro cruzado del lateral, en otra proyección que lo encontró en soledad luego de un perfecto cambio de frente de Aníbal Moreno.

   El 1 a 1 duró un rato. Vigliano no detectó el forcejeo de Franco con Gentiletti, pero sí que el defensor rojinegro agarró al rival. Penal y gol de Silvio Romero. Moreno, que alguna vez contó que practicaba remates desde afuera del área, sacó un derechazo fortísimo que se estrelló en el travesaño en el arranque del segundo tiempo. Newell’s tenía a tiro la igualdad, pese a las dificultades para aproximarse. Independiente tampoco era una garantía.

   La pelota parada que hacía un tiempo que la visita no explotaba, le rindió ayer sus frutos. Tiro de esquina y cabezazo de pique al suelo de Fontanini. Fue 2 a 2 y otra historia. Newell’s dejó que Independiente avance por obligación, para recuperarla y atacar los espacios vacíos. Pero falló en la generación y en el último pase. Encima que le costó tanto arrimarse, Vigliano omitió un terrible agarrón de Cecilio Domínguez a Maxi en el área, con el juez de línea a pocos metros de la acción sin involucrarse.

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