El Coloso gritó fuerte cuatro goles en la previa del clásico

Newell’s cumplió con creces el principal objetivo de la tarde de ayer. Llegar entero desde lo futbolístico y lo anímico al gran clásico que se jugará dentro de dos semanas ante Central en el Gigante.

La lepra terminó superando con holgura y absoluta justicia a un Huracán que en algunos pasajes de la etapa inicial le complicó la vida. Pero el bravo equipo de Frank Kudelka supo armar una goleada implacable, a partir de la enorme ambición ofensiva de ir siempre al frente y por la efectividad letal para embocar el arco del globo. Claro que el lunar fue el esguince de rodilla del Gato Formica y habrá que estar atentos al diagnóstico final.

De cara al derby de la ciudad, los rojinegros recuperaron la vertical tras la excursión con derrota a Vélez, ratificaron que atacar es el verbo que mejor conjugan, atesoraron puntos gruesos en los promedios y sí llegan afiladísimos para afrontar el partido de altísimo voltaje que se jugará en Arroyito. Para salvarse del descenso hay que hacer goles y Newell’s sabe vulnerar el arco de enfrente, más allá de los desacoples defensivos que necesita corregir. Crece y cree en base a los gritos en las redes ajenas.

   No era sencillo para Newell’s afrontar el partido de ayer ante el aplicado Huracán de Juan Pablo Vojvoda. Es que tenía que despabilarse del sopapo que recibió la fecha pasada ante Vélez. Así, el rojinegro debía llevar el peso del partido, hacerse cargo de la iniciativa y apoderarse de la pelota, justo ante un rival que a pesar de los limitaciones intentó plasmar un idéntico plan de juego.

   Por eso el primer tiempo fue palo y palo, emocionante de principio a fin, con la coincidencia de que ambos atacaron con asiduidad y peligro, pero también defendieron para el demonio.

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