EEUU probó un nuevo tipo de misil que hasta hace poco estaba prohibido

La nueva Guerra Fría ha dado ayer otro paso adelante. Estados Unidos ensayó un misil de crucero de alcance intermedio. El test materializa la salida de EEUU del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) suscrito con la Unión Soviética en 1987 y en vigor hasta el 2 de agosto pasado. Ese día dejó de tener validez para Washington, que había renunciado al tratado en febrero anterior. Rusia renunció al acuerdo en julio pasado. El INF es un emblema del fin de la Guerra Fría, dado que dio lugar a la destrucción de las armas nucleares consideradas más peligrosas: los misiles de alcance intermedio. El test de ayer se conoce a 10 días del fallido ensayo ruso de un misil crucero con motor nuclear, que desató una fuga radiactiva en el extremo norte de Rusia (ver aparte). Los dos episodios ratifican que la Guerra Fría está de vuelta. Y ahora tendrá un tercer protagonista, China.

El Pentágono ha publicado un comunicado en el que informa de un “vuelo de prueba de un misil de crucero lanzado desde tierra y con configuración convencional desde la isla de San Nicolás, en California”. “El misil de pruebas despegó de la lanzadera terrestre móvil e impactó con precisión en su objetivo, tras más de 500 kilómetros de vuelo. Los datos recogidos y las lecciones aprendidas en esta prueba ayudarán en el desarrollo de las capacidades de alcance intermedio del Departamento de Defensa”, explica el texto.

Estados Unidos completó el 2 de agosto su retirada de un acuerdo INF, firmado por Washington y Moscú en 1987, que Rusia ya había dejado de aplicar por su parte, ante la negativa de Moscú a destruir sus misiles SSC-8, que la Estados Unidos y la Otán aseguran contravienen el tratado. Rusia niega que haya incumplido el acuerdo y sostiene que los SSC-8 no llegan, por pocos kilómetros, al rango vetado. Esta afirmación es incomprobable, tanto porque el rango admitido del SSC-8, de más de 450 km, se acerca mucho al de 500 km que prohíbe el INF, como porque a sus ensayos no fueron invitados expertos del otro bando, como también exige el INF.

El tratado, suscrito en Washington en 1987 por Ronald Reagan y Mijail Gorvachov, prohibía los misiles con alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros. Alejaba así el temor de que un arma nuclear fuese disparada, sin posibilidad alguna de intercepción contra países del bloque rival. Los misiles emblemáticos del último tramo de la Guerra Fría pertenecían a esta categoría: el SS-20 soviético, y el Pershing II estadounidense. Ambos, desplegados por centenares a ambos extremos de Europa, podían alcanzar sus blancos en pocos minutos y hacían imposible cualquier medida de defensa. Esto hacía que este tipo de arma estratégica fuera considerada la más peligrosa y desestabilizante del equilibrio alcanzado entre EEUU y la URSS, conocido como “MAD”. Esta palabra, que significa “loco” en inglés coloquial, también es la sigla de Destrucción Mutua Asegurada. Este era el “equilibrio del terror” al que habían llegado las dos partes en el desarrollo de sus enormes arsenales nucleares. Al ser los misiles de medio alcance los más factibles de usar ante una escalada y los más peligrosos, por su corto tiempo de vuelo, fueron las primeras armas nucleares que se eliminaron, al iniciar Reagan y Gorvachov el histórico camino que terminaría con la Guerra Fría.

Ahora, esa competencia ha regresado. El Pentágono y la Otán estiman que el SSC-8 ruso tiene un alcance real de 2.500 kilómetros. Además, estos misiles son del tipo crucero, lanzables desde plataformas móviles y por lo tanto muy difíciles de rastrear y detectar. Después de que Estados Unidos anunció su retirada del tratado el 2 de agosto, el secretario de Defensa Mark Esper dijo que quería desplegar un misil convencional de alcance intermedio en el Pacífico, preferiblemente en cuestión de “meses”, aunque cree que llevará más tiempo desarrollar las capacidades más avanzadas de los misiles.Cálculos del Pentágono citados ayer por la CBS indican que un misil de crucero de vuelo a baja altura, como el probado ayer, con un alcance de unos 1.000 kilómetros podría estar listo para su despliegue en apenas 18 meses. En cambio, un misil balístico con un alcance de aproximadamente 3.000 a 4.000 kilómetros podría tardar cinco años o más en desplegarse.

China, la otra competidora

Más allá de la confrontación con Rusia, que es explícita, Estados Unidos busca rearmarse en esta categoría para enfrentar el creciente arsenal de esta clase de misiles que está desplegando China. La principal hipótesis de conflicto para el siglo XIX es en verdad con China, mucho antes que con Rusia. El 6 de agosto, cuatro días después de la retirada de EEUU del INF, China reaccionó oficialmente y declaró que la reconstrucción de un arsenal de misiles de alcance intermedio por parte de EEUU sería respondido. De hecho, China ya posee cientos de unidades de este tipo en lanzadores móviles. Muchas de estas armas tienen cabezas de guerra convencional y otras, nuclear. La mezcla de ambas en los regimientos de misiles hace imposible de calcular cuántas armas nucleares realmente tiene China. EEUU teme especialmente a estas armas, dado que hundirían casi con certeza a sus enormes portaaviones si se produjera un conflicto armado en el Pacífico.

El 2 de agosto, al dar de baja al INF, el jefe del Pentágono, Max Esper, comentó: “La mayor parte del arsenal chino se compone de misiles de alcance intermedio y debemos estar seguros de tener las mismas capacidades si entramos en conflicto con ellos algún día”,. Esta carrera armamentista sería sin embargo sin ojivas nucleares, al menos en parte del arsenal de misiles de los dos países.

disparo. El misil de crucero fue lanzado desde una isla en California y alcanzó su objetivo, a más de 500 km.

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