Condenan a 26 años de cárcel por tres asesinatos a un sobrino de Pimpi Caminos


Andy Caminos, de 26 años, camino a una audiencia en Tribunales. La evidencia contra él fue decisiva.


Andy Caminos confesó su autoría y aceptó un juicio abreviado. También le imputaron un intento de homicidio y un robo. Está preso desde 2017.

Un tribunal de tres jueces condenó ayer a Andrés Fernando Caminos, alias “Andy”, a la pena de 26 años de prisión efectiva por tres asesinatos cometidos, uno que quedó en intento y un robo a mano armada. La decisión fue el cierre de un juicio abreviado en el que, acorralado por evidencia múltiple, admitió su responsabilidad en dos causas por homicidio agravado, un homicidio calificado, una tentativa de homicidio y un robo calificado.

Caminos, de 26 años, es sobrino del asesinado ex jefe de la barra brava de Newell?s Roberto “Pimpi” Caminos y está preso en la Unidad I de Coronda desde enero de 2017 por el crimen de Carlos “Pelín” Juárez, un hombre de 37 años abatido de dos disparos en la cabeza la medianoche del 25 de diciembre de 2016, en Grandoli y Lamadrid.

Una refriega sanguinaria

La suerte de Andy estuvo ligada al sangriento contexto de disputas territoriales por la venta de droga en zona sur y a la guerra entre las familias Funes y Caminos. El joven de 26 años era considerado un pesado de la zona de Grandoli y Gutiérrez, lugar donde vivió siempre y se movía con soltura. Andy fue referente de la banda de los Caminos y es primo de Alexis. hijo del Pimpi Caminos. Alexis también está detenido acusado de distintos crímenes y declarado autor de un caso cuando era menor.

El hecho que desencadenó la sección más cruda de la batalla entre Funes y Caminos fue el crimen de Mariela Griselda Miranda, mamá de los Funes. La mujer de 35 años fue asesinada el 18 de marzo de 2016 en Ayacucho y Uriburu. Andy estuvo detenido sospechado de ese homicidio junto a Cristian U., de 20, pero luego fue liberado por falta de evidencias.

El vuelo del gorro

El primer hecho que se le imputa a Andy Caminos en el juicio abreviado es el ocurrido el 25 de diciembre de 2016 a las 23.30 aproximadamente en zona de Lamadrid al 100 bis cuando, según la prueba reunida en su momento por el fiscal Luis Schiappa Pietra, Andy iba en moto junto a otra persona y efectuaron disparos hacia Carlos Leonel Juárez.

“Ya le volé el gorro al Tío Pelo” comentó Caminos a otra persona en una escucha telefónica. Carlos “Pelín” o “Tío Pelo” Juárez, de 37 años, fue asesinado de dos disparos en la cabeza en Grandoli y Lamadrid.

Según se pudo comprobar Pelín se acercó con un primo y tres personas más a la casa de un tal “Camello” a pedirle droga y éste no le quiso vender, por lo que se generó una discusión que terminó a los golpes. Luego se detectó otra conversación en la cual Andy le comenta lo sucedido a alguien que está preso, que no se identificó y que le replica: “Ya te dije, le tenés que decir a Camello que se tiene que hacer respetar”. Andy impuso ese respeto siendo el brazo ejecutor de ese crimen. En este caso la acusación es por el delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego en carácter de partícipe primario”.

El crimen de Brisa Ojeda

El otro homicidio es el del 16 de diciembre del 2016, cerca de la medianoche, en Vera Mujica al 2900. Andy junto a otras tres personas llegaron a la casa de Lorena Ojeda de 16 años y disparan al menos seis veces contra ella, que murió instantes después, en realidad buscaban a su hermana, Brisa.

El día que mataron a tiros a Lorena Ojeda dos hombres hablaron por teléfono con quien había instigado el crimen desde la prisión. Ariel “Tubi” Segovia. Sin estar enterados aún del error, le dijeron que todo había salido “de primera”. Uno de los que habló fue Andy Caminos, quien quedo así imputado como partícipe secundario del homicidio. No se pudo demostrar que haya disparado, pero las escuchas lo ubican en el lugar donde al menos cuatro personas balearon a la chica de 16 años.

El ataque que mató a Lorena buscaba silenciar a su hermana Brisa. quien había sido testigo de un crimen que comprometía a Segovia. El delito imputado a Andy fue de “homicidio calificado”.

Segovia, ligado al clan Caminos, estaba preso por ordenar el ataque a balazos al barra brava de Newell?s, Jonatan Rosales. Fue el 23 de junio de 2016 cuando Rosales iba en moto con su pareja, Brisa Ojeda. La joven declaró entonces que los había atacado un tal Elías Emanuel “Zapatito” B. y que “Tubi” Segovia manejaba el auto.

Brisa debía asistir a una rueda de reconocimiento y Segovia solicitó a su abogado que postergara la medida. Dos días después, al menos cuatro personas llegaron a la casa de la testigo y llamaron a la puerta preguntando por Brisa, pero salió a atenderlos Lorena, parecida físicamente a su hermana, y la fusilaron. Brisa, que ya había sido amenazada, finalmente se presentó a la rueda y señaló a “Tubi”. El destino de Tubi Segovia ya estaba echado: fue ahorcado y apuñalado en la cárcel de Coronda el 24 de abril de 2018.

El ataque a Reynoso

Entre los distintos homicidios se le imputó a Caminos el de Cristian Reynoso, ocurrido el 19 de abril del 2018. La tarde de ese día y alrededor de las 17.30 dos o tres personas a bordo de un Fiat Siena y una moto 125 persiguieron a Reynoso desde la cortada King, en el barrio Saladillo, y recorrieron unos 30 metros hasta Dinamarca al 500, donde cayó. En la feroz recorrida resultó herida una mujer de 37 años; un niño de 8 años y falleció Reynoso. Por este hecho se le imputó a Caminos ser instigador de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”.

El caso de Diego Demarre

Reynoso había sido propuesto como testigo del crimen de Diego Damarre, dueño del boliche en que mataron a Claudio “Pájaro” Cantero, y era una persona cercana a la banda de Los Monos. Pero esa no fue la causa de la muerte, para los fiscales se encuadra en la guerra que mantuvieron distintas familias por el control del territorio para la venta de estupefacientes.

Por último a Caminos la adjudicaron una tentativa de homicidio ocurrida el 29 de noviembre del 2016 en Lamadrid al 100bis. Según la imputación, junto a otras 3 personas mantuvieron encerrado a Juan S, en un departamento de la tira del Fonavi para luego dispararle en el rostro y robarle 150 pesos. El juicio abreviado fue homologado por los jueces Hernán Postma, María Carrara y Hebe Marcogliese.

“Yo le volé el gorro al Tío Pelo”, se le oye decir en un contacto de celular a Andy, en alusión a la muerte de Carlos Juárez

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