Con un reclamo judicial Maciel podría recuperar su histórico frigorífico

La llegada de un oficio de constatación del predio del frigorífico sorprendió a los pobladores de Maciel, localidad ubicada a 65 kilómetros al norte de Rosario. De acuerdo al procedimiento habitual el paso próximo sería la concreción de un remate judicial que abriría la esperanza a nuevos proyectos en un gran predio donde funcionó la principal fuente de empleo. Maltratado, saqueado y varias veces incendiado está ubicado en el corazón del pueblo y fue uno de los mataderos más importantes del país. De ese modo cae sobre las instalaciones —propiedad de una offshore uruguaya— un juicio de apremio, entre otros, por las tasas que adeuda a la comuna que supera los dos millones de pesos. En consecuencia y de manera legal, se convierte en una oportunidad única para la localidad de hacer suyo el inmenso sector.

A mediados de agosto, de acuerdo confirmó en una minuciosa investigación LaCapital, arribó a la Comuna y al juzgado local un pedido de constatación del predio, las construcciones y sus condiciones. Ese requerimiento fue ejecutado por personal local, la jueza de pequeñas causas y un martillero público de Puerto Gaboto. En un contexto habitual, luego de la verificación vendría el remate público. En el caso del enorme predio abandonado ubicado en el casco central de Maciel, nadie sabe con certeza qué puede pasar.

Las ruinas del frigorífico dejan en evidencia la desolación de los últimos años. Ubicado sobre ruta nacional 11, en un punto estratégico para el paso de los camiones que traían animales y se llevaban la carne faenada. Según los registros funcionó hasta 2009, cuando las decisiones productivas nacionales terminaron por condenarlo. Dentro del cierre de 135 frigoríficos estuvo el último intento del gigante de Maciel.

A una década del cierre definitivo, el abandono, las roturas, los robos y los reiterados incendios, que según dicen los vecinos son para “tapar lo que se llevan”, son noticias diarias. El rojo edificio se convirtió en una desolada postal de nostalgia y desamparo. Hasta que, una oportunidad distinta, apareció solapada e interpela a la comunidad.

Capitales offshore

El terreno e inmueble donde funcionó el Frigorífico Maciel corresponde a una offshore llamada Westall Group SA. La firma se constituyó en la República Oriental del Uruguay, bajo el régimen de la Ley 11.073, que permite la creación de sociedades cuya actividad principal debe consistir en realizar inversiones fuera del territorio uruguayo. El 29 de abril de 1997, la firma estableció una sucursal en la República Argentina, precisamente en el pueblo del departamento San Jerónimo.

Hasta hace una década trabajó como una de las principales fuentes laborales de la localidad, con menor efervescencia con el correr de los años. Pasó de ser uno de los mataderos más importantes a contar con decenas de juicios laborales. Los memoriosos afirman que las maniobras utilizadas por los capitales fueron similares a lo largo de los años. Funcionaban un tiempo generando esperanza, había problemas, requerían ayuda monetaria, les iba de mal en peor, llegaban los procesos judiciales, remates y una nueva compañía con otro nombre pero vinculadas a las mismas personas la adquirían por una cifra irrisoria.

La ruleta funcionó durante años, inclusive el deterioro les terminaba dando un plus. En el medio quedaban los sueños y la ilusión de los trabajadores, que debieron volver a empezar más de una vez. Con un plan perverso y diseñado al tamaño de una sociedad anónima, el desperfecto fue inesperado. El círculo virtuoso dejó de ser tan claro cuando el creador falleció, sus hijos no lo siguieron y, según trascendidos, hasta la división de la herencia generó malestares entre los participantes del legado.

Deuda y oportunidad

A nadie parece importarle el predio, el gigante dormido de Maciel. En el Juzgado Civil y Comercial de primera instancia en San Lorenzo, en el año 2010 se presentó un juicio por apremio. La comuna de Maciel le solicitó a la firma que regularice su deuda, y al haber un proceso judicial desde entonces no hay prescripción. La suma desde 2010 a 2019 alcanza los 2.121. 242 pesos. No fue llamativo que nadie se presentara a defender sus intereses.

Este panorama posiciona a Maciel en un sitio inigualable. Podría ser la punta del ovillo para acudir a la Justicia, reclamar la propiedad y hasta proponer la deuda como pago. Lo que no requeriría sumar complicaciones a las resentidas arcas comunales, pero ganaría una batalla crucial basada en la necesidad de terrenos fiscales para programas sociales, tanto de vivienda como de trabajo. Administrativamente no sería sencillo, pero dadas las condiciones de acuerdo a lo que confirmaron letrados al Periódico Regional IRE es una firme posibilidad.

Cabe destacar que la intención de expropiación apareció con anterioridad, pero en medio de un cambio de legisladores y gobernación se torna prácticamente imposible. No sólo por los tiempos de las cámaras para crear una ley, sino porque debería contar con el compromiso de la provincia para abonar los montos que la comuna no podría enfrentar. Es por eso que todos esos factores conducen a la negativa de la propuesta.

Por otra parte, entre los vecinos toma cuerpo un rumor que afirma que hay privados interesados en pagarle los impuestos para quedarse con una porción, y hasta que habría acuerdos de permanencia a cambio de servicios prestados en los tiempos de apogeo. Pero, ninguna de esas versiones se registran en organismos oficiales. Aún en su peor momento, el frigorífico hace fantasear a muchos con la posibilidad de convertirse en esperanza. De volver a contemplar familias de trabajadores construyendo un mañana mejor: con una casa propia, con proyectos industriales, con viviendas sociales y con cercanía del Estado al vecino. Pensando por qué no de una manera real y madura en transformarse en ciudad.

Hoy Maciel, después de las agudas crisis institucionales y los debates existenciales que exigió militancia y objetivos claros, tiene una oportunidad sinigual para hacer su metamorfosis, absorber la experiencia y resurgir.

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