Cocca debe apostar al equipo por encima de los nombres

El 5-0 contra Independiente no fue un resultado más. Sonó a mazazo por la contundencia del resultado y fue eso lo que generó un descontento generalizado, que tuvo como principal foco de atención las declaraciones que vertió el entrenador Diego Cocca en el mismísimo Libertadores de América, donde seguramente quedaron expuestas ciertas falencias por rendimientos de futbolistas que hicieron su debut y otros que jugaron en puestos improvisados. Pero en esos fatídicos 90 minutos el sostén colectivo también brilló por su ausencia. Y fue, quizá, el déficit más pronunciado. Es que, de haber encontrado el equipo ciertos resguardos para no exponer esas debilidades el resultado pudo haber sido otro. Aun sin haber podido sumar, lo que se pudo haber evitado fue la dureza del golpe. Pero este es un problema que tiene hoy Central y que lo acompañará hasta tanto los refuerzos se acoplen por completo o hasta que Cocca encuentre las formas para suplir esas debilidades a partir de algunas otras fortalezas.

   Después de seis partidos sin derrotas (en ese lapso el canalla ganó cinco encuentros y empató uno) Central nunca funcionó como una “maquinita”. Siempre fue un equipo con errores lógicos, pero también con virtudes. Sólo que esta vez esa segunda parte no encontró arraigo en el campo de juego.

   Lejos se está de poner en discusión o abrir una disyuntiva discursiva sobre si Cocca estuvo bien en declarar en la forma en la que lo hizo. Muchos menos si ameritaba una respuesta de parte de la comisión directiva. El tema en Central hoy pasa por otro lado, más allá de que a partir de la firma en la que se actuó en el mercado de pases sirva para explicar un montón de cuestiones.

   No es erróneo el razonamiento que hizo Cocca (se puede discutir si era conveniente después de un resultado en contra tan pronunciado). Porque al equipo se le fueron tres jugadores titulares y los que llegaron lo hicieron sobre el cierre del libro de pases, con escasísimo tiempo para la adaptación. Es lo que le pasó a la mayoría de los equipos del fútbol argentino, sólo que el DT canalla sí optó por exponerlo.

   Ahora, con el mal a cuestas, el enorme desafío para el canalla es ver de qué manera logra impedir que ese mal se extienda. Para ello el camino más corto parece ser uno solo: intentar que lo colectivo se transforme en una coraza para aletargar males y, en contrapartida, acelerar los tiempos de afianzamiento.

   Este Central ya dio sobradas muestras de que no le sobra tanto hilo en carretel como permitirse licencias. De la misma forma demostró en más de una oportunidad que ante flaquezas futbolísticas el espíritu combativo y de amor propio lo ha podido llevar a estaciones de placer absoluto. Es cierto que en algunos partidos contó con algo de fortuna (sin ir más lejos el choque contra Huracán puede meterse en esa bolsa), pero en otros tantos se las ingenió para fortalecerse.

   Lo de Independiente no fue el caso. Es que el pasado sábado afloraron algunas cosas más que los lógicos desacoples defensivos que se preveían por el debut de Damián Martínez, el rápido ingreso del recién llegado Cristian González y la improvisación de Emanuel Brítez como zaguero central.

   Para que todos esos problemas no quedaran tan en evidencia fue necesario que del medio para adelante se viera otra cosa, algo más parecido a lo que había ocurrido, al menos, en los seis partidos anteriores. Pero nada de eso sucedió. Porque Zabala jamás encontró el retroceso correcto por derecha, Rius nunca pudo desequilibrar por izquierda y hasta Rinaudo, pero sobre todo Ojeda, parecieron dos “cuerpos extraños” en un equipo que, por más bajas que haya sufrido, ya tiene un largo tiempo de trabajo sobre el lomo.

   Allí es donde seguramente apuntará Cocca de aquí en más. Sabe el DT que con Novaretti en cancha la solvencia defensiva puede mejorar en un abrir y cerrar de ojos, pero de nada servirá rearmar la defensa con nombres con el libreto ya masticado si el resto del equipo deambula sin una hoja de ruta clara y establecida. Desde la lógica colectiva el canalla debe volver a echar bases. Desde ese funcionamiento muchas veces endeble desde lo futbolístico pero cuanto menos confiable desde otros aspectos es desde donde el equipo podrá hallar los caminos hacia una pronta recuperación, sin necesidad de que el mal del que habló Cocca (se insiste, con mucha coherencia) se agigante.

Almada se queda sin Superliga

Facundo Almada se perderá lo que resta de la Superliga. Los estudios que le realizaron en el mediodía de ayer arrojaron una lesión en el ligamento colateral medial de la rodilla izquierda, por lo que tendrá que cumplir, según lo informado por el departamento médico del club, con una rehabilitación de alrededor de seis semanas.

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