Brutal ataque al Trinche Carlovich para robarle la bicicleta: está internado en coma inducido


El mítico jugador rosarino de 74 años, sufrió un violento asalto en su ciudad. “Lo dejaron inconsciente”, lamentó su hijo Bruno

Tomás Felipe Carlovich, más conocido como el Trinche, una gloria del fútbol de Rosario, sufrió un violento asalto en su ciudad natal y se encuentra internado con pronóstico reservado. El ídolo de Central Córdoba recibió un brutal ataque para robarle la bicicleta. “Lo dejaron inconsciente y en coma inducido”, lamentó su hijo.

El Trinche Carlovich de 74 años se trasladaba con su bicicleta cerca de su hogar cuando fue interceptado en Córdoba y Paraná, zona oeste de Rosario, por desconocidos que lo golpearon en la cabeza con un palo para sustraerle el rodado que se había comprado recientemente. Según declararon testigos, los delincuentes se llevaron su bicicleta y dejaron tirada otra más vieja a su lado.

Luego de la brutal golpiza, Carlovich quedó tirado en la calle, inconsciente. Un peatón que justo pasaba por el lugar lo reconoció y dio llamado a la ambulancia que lo trasladó de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA).

“Me llamaron al trabajo, porque le habían robado la bicicleta y lo dejaron inconsciente”, contó Bruno Carlovich, uno de los hijos del Trinche, en diálogo con Radio 2. Luego, en declaraciones al canal santafesino 5RTV, explicó que su padre “venía en su bicicleta y se le pusieron dos pibes a la par para asaltarlo y uno le pegó un palazo en la cabeza. Está mal por el palazo y por el golpe que se dio cuando cayó”. Y precisó: “Mi papá tenía una bicicleta nueva, pero eso no es motivo para asaltarlo, ya que antes le habían robado también cuatro bicicletas viejas. Ahora está inconsciente en terapia intensiva y en coma inducido, según nos dijeron los médicos. Cuando llegamos ya estaba adentro”, contó Bruno.

“Todo el día anda en bici. Desde que se levanta hasta la tardecita. Esa es la movilidad de él. Y más allá del golpe que le dieron, golpeó la cabeza contra el pavimento”, dijo a CLG Noticias, Juan amigo del Trinche.

(@SuperMitre)

Tomás Carlovich, que este año cumplió los 74, contó días atrás cómo fue su encuentro con Maradona en Rosario y recordó una gran frase del Diego: “Trinche, vos fuiste mejor que yo”. Con muy pocos registros de la época, muchos lo catalogan como el mejor exponente argentino que se vio dentro de una cancha, incluso mejor que Alfredo Di Stefano y Diego Armando Maradona.

“Yo nunca le doy pelota a nadie, no me gustar cargosear y unos muchachos dirigentes de Central Córdoba acá de Rosario, me insistieron tanto para ir a ver al Diego al hotel cuando vino a Rosario (NdR: cuando Gimnasia visitó a Rosario Central en febrero por la Superliga), que les dije bueno, vamos a ir. Entonces vamos al hotel, con un amigo. Yo estaba a 20 metros, de donde estaba Diego que estaba rodeado de 15 ó 20 personas y pasa Fatu Broun y me dice ‘¿Qué haces acá?’, yo le contestó vengo a ver al Diego, al único que puedo venir a ver, pero me va a sacar rajando y no sé como se me aparece en frente y lo primero que se hizo fue acordarse de mi vieja. ‘Trinche, la concha de tu madre…’, entonces se vino, me abrazó…. me empezó a hablar al oído y no paraba. Hasta me firmó una camiseta y me puso ‘Trinche, vos fuiste mejor que yo’. Lo único que le pude contestar es Diego, ahora puedo partir tranquilo, vos fuiste lo mas grande que vi en mi vida. Me pasan cosas insólitas”, expresó con total orgullo el Trinche en una extensa entrevista con el programa Súper Deportivo de Radio Trinidad de Santa Fe, en la que rememoró anécdotas vinculadas al mundo de la pelota.

Sobre si hubiese compartido cancha con Maradona: “Lo único que sé es que él se hubiera hecho un pic-nic y yo solamente me hubiera llevado la pelota a mi casa. Haber jugado con el Diego habría sido la gloria. Te digo más, hubiera dado la vida por compartir una cancha con Diego. Si en algún momento de mi carrera como futbolista me decían ‘Trinche vas a jugar con Diego 45 minutos, pero después partis arriba o abajo…’, yo aceptaba y se lo firmaba, ya. ¡Qué me importa! ¡Era la ambición de mi vida!”.

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