Amor, espías y traición a la sombra de la Segunda Guerra Mundial

El filme “La espía roja” aborda la historia real de una científica que pasó información a los rusos sobre la bomba atómica que intentaba desarrollar Inglaterra.

La actriz inglesa Judi Dench regresa al mundo del espionaje, pero en un papel muy distinto al de la imperturbable jefa de James Bond, M. En “La espía roja”, que se estrena hoy, interpreta a una encantadora señora inglesa cuya tranquila vida suburbana se transforma radicalmente cuando la policía llama a su puerta para acusarla de pasarle secretos nucleares a la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.

Una indignada Joan insiste en que no ha hecho nada malo, pero al ser interrogada, una serie de flashbacks revelan una compleja historia de amor, lealtad e idealismo descolocado.

Dench interpretó a M en siete películas de Bond, desde “Goldeneye” hasta “Skyfall” y confiesa su fascinación con el mundo de los espías, a menudo encarnados por actores de primera categoría.

Una fuente continua de curiosidad para Dench son “Los cinco de Cambridge”, también llamado Círculo de Cambridge, un grupo de espías británicos que pasaron información por años a la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. Los agentes dobles, que incluyeron al ex jefe de contraespionaje del MI6 Kim Philby, eludieron toda sospecha con su encanto refinado.

“Hay algunas grabaciones de Kim Philby reunido con periodistas en un departamento diciendo «Por supuesto que no soy (un espía), están totalmente equivocados»”, dijo Dench. “Es el más maravilloso número actoral que pueda verse”. Tanto es así que se lo recomienda a jóvenes actores como material de estudio, señaló la actriz.

Dirigida por el veterano del teatro y el cine Trevor Nunn, “La espía roja” está basada en la verdadera historia de la “abuela espía” Melita Norwood, una servidora pública en un suburbio de Londres que pasó secretos nucleares a Moscú por décadas. Cuando fue expuesta en 1999 a la edad de 87 años, no expresó arrepentimiento; dijo que lo volvería a hacer.

El personaje ficticio que da título a la película es Joan Stanley. Interpretada en la juventud por Sophie Cookson, es una brillante estudiante de física en Cambridge en tiempos de guerra que se involucra en una investigación de la bomba atómica, y con un carismático revolucionario (Tom Hughes).

Aquella investigación, recibió el nombre de Tube Alloys, el nombre en clave del programa de investigación y desarrollo autorizado por el Reino Unido, con participación de Canadá, para desarrollar armas nucleares durante la Segunda Guerra Mundial . Comenzando antes del Proyecto Manhattan en los Estados Unidos, los esfuerzos británicos se mantuvieron clasificados y, como tal, tuvieron que ser referidos por código incluso dentro de los círculos más altos del gobierno.

Dench dice que Joan estaba convencida de que estaba actuando en nombre de la paz, al “nivelar” la carrera de las armas nucleares. “Después de Hiroshima ella dijo que si todos tuvieran los mismos armamentos, eso no hubiera ocurrido. Se habría evitado que el otro lado los usara”, dijo Dench.

Entonces “siguió adelante con su vida suburbana, y obviamente no se le ocurrió que lo suyo fue un acto de traición”. Dench siente algo de compasión por Joan. Puede recordar los primeros años de la Guerra Fría, cuando los horrores de la Segunda Guerra Mundial aún estaban latentes y el prospecto de la aniquilación nuclear parecía demasiado real.

Tenía 5 años cuando estalló la guerra en 1939 y recuerda apiñarse bajo las escaleras mientras su ciudad natal de York, en el norte de Inglaterra, era bombardeada.

Cuando era una joven actriz protestó contra las armas nucleares, aunque nunca fue una gran activista política como algunos de sus contemporáneos.

“Recuerdo que estaba sentada en Trafalgar Square durante (la manifestación anti-armas) «Ban the Bomb» con Vanessa Redgrave”, dijo Dench. “Creo que a Vanessa la arrestaron y tuvo que decirle a la policía, «no me puede arrestar, tengo un matiné hoy»”.

A sus 84 años, Dench no tiene planes de retirarse, pero es muy selectiva en cuanto a los papeles que acepta. “No quiero interpretar a nadie que tenga mi edad y esté tirando la toalla”, dijo con firmeza. “Lo último que quiero hacer es un personaje que requiere cuidado en un hogar para ancianos”.

Su reciente trabajo desafía el encasillamiento. Dench interpretó a la esposa de William Shakespeare, Anne Hathaway, en “All is True”, de Kenneth Branagh. Y próximamente será el Viejo Deuteronomio en la adaptación cinematográfica de Tom Hooper del musical “Cats”.

La película le ofreció a Dench la oportunidad de compensar por una mala experiencia del pasado. La actriz fue elegida para la producción teatral de 1981 del éxito felino de Andrew Lloyd Webber, pero tuvo que retirarse.

“Me rompí el tendón de Aquiles, así que postergaron el estreno”, dijo. “Y cuando fuimos al (teatro) New London para de hecho estrenarla, estaba enyesada y me caí del escenario. Supe que me había llegado la hora”. “Fue lindo cerrar el círculo y ser parte de esto”, agregó. “La fractura no me alejó de «Cats» para siempre”, bromeó.

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